jueves, 28 de junio de 2018

Reflexión: un paseo marinero

Jueves reflexivo; tarde de paseo


Hola a todos y muy bienvenidos. ¿Cómo va la semana? Espero que genial.

Hoy toca el post improvisado así que aprovechando el silencio de la casa, y con un café muy muy rico me pongo a escribir.

Hace mucho que no hablo de mis paseos o alguna excursión de esas breves y sencillas, y hoy me apetecía hablar un poco de eso.

Este paseo lo dimos hace unos días, un día de sol cargado de olor a verano. Todo empezó a primera hora de la tarde, lo que para mucha gente es la sobremesa. Salimos de casa temprano, y cuando atravesábamos la ciudad en coche no había apenas nadie.

En algunas terrazas había gente terminando de comer, poca porque aún no es época de vacaciones para la mayoría, aunque durante muchos años yo iba en estas fechas, para mí es la mejor época.

Una vez en el coche empezamos a dudar y decidimos ir en dirección a un pueblo marinero que me encanta y al que voy de vez en cuando desde que era muy pequeña.

Fuimos por vía rápida así que en el coche no observamos nada, simplemente fuimos escuchando música y relajados, sin más.

Cuando llegamos aparcamos en nuestro sitio favorito, una zona muy tranquila, con viviendas unifamiliares y que siempre huele a verano, aunque vayamos en enero. Un lugar que en ese momento parecía dormir.

Y desde ahí empezamos a caminar.

El centro del pueblo a esas horas estaba muy tranquilo. Las zonas más soleadas resplandecían en silencio, y en los bancos a la sombra había algunas personas mayores, y alguna mamá con niños dormidos en su carrito, pero el ambiente en general era silencioso.

pueblo-marinero-luanco
Las fotos son de otro día pero el sitio es el mismo, solo cambia la hora y la estación del año.

Poco a poco, y sin decir nada por miedo a romper esa tranquilidad que se podía palpar, nos acercamos al puerto. Caminando por estrechas callejuelas llegamos a la playa, y de repente parecía que estábamos en otro mundo.

El aire estaba adornado por la algarabía de los niños, el olor a coco y zanahoria de las cremas solares se mezclaba con el del salitre y los destellos que lanzaba el mar al salpicar llenaban de luz la tarde.

Nosotros no habíamos llevado bañadores ni toallas así que caminamos por el paseo deleitándonos con los aromas y sonidos, y nos detuvimos a ver como entraban y salían las lanchas.

puerto-luanco
Y la foto tampoco es de ese día pero el puerto está igual, las terrazas más llenas y con más niños jugando pero igual.



Aquí el ambiente era de lo más variopinto, niños jugando, alguna persona pescando, con su caña, su cesta y toneladas de paciencia, y los paseantes que iban arreglados y dispuestos a disfrutar.

La hora de la sobremesa ya se había terminado un buen rato antes y las calles estaban llenas de vida.

En algunos rincones había grupos de adolescentes y parejas de novios, y ya os he dicho muchas veces que ese tipo de estampas me traen muy buenos recuerdos, viajo a una época muy buena y entrañable,a la que no quiero volver pero me encanta haber disfrutado.

puerto-luanco
Esta foto tampoco es de ese día pero es ese mismo puerto, la diferencia es la gente, aquí no había


Después de pasear, observar barcos, parejitas y niños correteando nos sentamos en una terraza que nos gusta mucho, a disfrutar de un par de cervezas frías.

El sol en ese momento está en todo lo alto y el camarero, que ya nos conoce, nos comenta lo contento que está porque el buen tiempo llena de vida la zona y aunque las jornadas de trabajo son maratonianas es una suerte hoy en día poder trabajar y tener clientes.

terraza-puerto-luanco


Mientras disfrutamos la bebida y el pincho de cortesía que aquí tanto valoramos me río mucho con los niños de la mesa de al lado. Son una parejita de niños pequeños que están con sus abuelos jugando, como yo hacía para entretener a mis hijos cuando eran peques, jugábamos al veo veo y a lo que hiciera falta.

Los abuelos hacen adivinanzas y las respuestas de los niños son muy simpáticas.

En otra mesa hay una pareja jovencita que comparte una botella de sidra y me los imagino haciendo planes llenos de ilusión, esa ilusión propia de los primeros años de vida y también de las relaciones.

Y con las luces más intensas de la tarde miro a mi alrededor y me siento afortunada, porque aunque llevo una temporada realmente complicada siempre hay pequeños momentos que me ayudan a mantenerme a flote.

Rodeada de los abuelos con sus nietos y de la pareja joven y con mi marido charlando tranquilamente mientras el sol calienta nuestras caras me doy cuenta de que soy feliz. Enfrente los pescadores se ven envueltos en las luces el atardecer, alguno ha tenido suerte y saca un pez plateado que deslumbra y lanza reflejos, y los otros lo siguen intentando.

Y después del descanso en la terraza volvemos al lugar donde hemos dejado el coche. La playa ya no está tan llena, las familias con niños recogen y se van, algunas tienen que perseguir a los niños que quieren quedarse un poco más en el arenal y otras ya caminan cargados de tumbonas, cubos, palas y toallas. Solo los grupos de adolescentes o las parejas se quedan a saborear esos últimos rayos.

Las calles que estaban tranquilas y silenciosas están ahora llenas de gente que viene y va, niños correteando en la zona peatonal y algunas de las familias que vuelven de la playa entran en el portal.

Los bares están llenos de gente y huele a sidra y a comida de verano, huele a mi infancia.

En las zonas donde las casas son muy bajas a veces huele a comida, y a comida también de verano, a tortilla de patata, a pimiento frito o pisto, no sabría distinguir, y a calamares. Y en algunas incluso se oye el familiar ruido de la cena friendo, y me imagino ese aceite de oliva calentito que huele tan bien.

En las casas que hay donde dejamos el coche también se aprecia la vida, niños corriendo por el jardín, algunos hombres recortando los setos y gente aprovechando el atardecer.

coche-prados-hierba-alta-carreteras-secundarias
Ir en el coche rodeados de prados y verde es lo más.


Esta vez decidimos dejar la vía rápida y elegimos las carreteras secundarias. Los prados tienen la hierba alta, y ésta se balancea con las flores que son tan altas como ella, hierbas y flores se mueven al compás cargadas de los aromas que trae el atardecer.

Aquí y allá se ven vacas y de vez en cuando alguna oveja. En algunos prados se ve gente segando o trabajando en el huerto, y en la mayoría se ve que los campesinos ya van de retirada.

El sol cada vez está más bajo aunque aún tardará en irse a dormir, hasta las diez y media o más aún es de día así que hay que aprovechar.

Cuando llegamos a mi ciudad ésta parece haber revivido. Las calles que dejamos vacías ahora están llenas de gente. Veo familias que vuelven de la playa; niños con sus bodyboards y madres con las toallas, las mochilas y mil y un cosas, como hacía yo con mis hijos.

Las terrazas están llenas de gente y en algunas zonas huele a sidra y a pinchos, aquí también huele a verano.

Las tiendas ya han cerrado pero hay tanta luz y tanta vida en la calle que da la impresión de que todo está abierto.

Y sin prisa y con la sensación de terminar bien un día que ha empezado con bastantes sobresaltos regresamos a casa, con los nuestros, a cenar algo rico y apetecible y a ver alguna serie de esas que me gusta ver en verano.

Bueno, hasta aquí el post de hoy, sé que ha sido un poco largo pero me pongo me pongo y no puedo parar, jejejeje.

Muchas gracias por leerme y muy muy feliz jueves a todos.

41 comentarios:

  1. Buenos días guapa! Que buena descripción del paseo, me ha parecido que estaba allí y que podía oler el mar - es algo que echo mucho de menos. Espero escaparme este finde a la playa, por disfrutar del paseo, que no es lo mismo que allí, pero al final lo importante es la compañia, las vistas bonitas y que te de el sol!
    Pasa un día estupendo!
    Besos!

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    1. ¡Hola!
      Claro que sí, lo importante es la compañía y seguro que pasas un finde de playa genial.
      Besos y feliz jueves.
      Qué bien que te guste, me ha quedado un post tan largo que me daba miedo aburrir.

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  2. Hola, Gemma.
    Deduzco que ese paseo lo hicisteis un día laborable, no un fin de semana. Si es así tiene mucho mérito, pues es una forma de romper con la rutina diaria y hacer algo fuera de lo común, como sería quedarse en casa leyendo o viendo la tele, jeje.
    No sabes cuánto te envidio. Bien quisiera yo poder hacer una salida así, improvisada, huyendo por un momento de las obligaciones familiares (sin nietos que cuidar y sin esposa que trabaja fuera de casa). Siempre he soñado con poder hacer escapadas improvisadas, sin saber adonde ir ni por cuanto tiempo, o aunque solo sean de un día o de unas horas. Pero eso solo lo tenemos reservado para los fines de semana, que es precisamente cuando todo el mundo se mueve por las carreteras e inunda calles y playas. Por otra parte, viviendo, como vivo, en un núcleo urbano rodeado de ciudades dormitorio, un lugar y un paisaje tan bucólico solo lo podemos encontrar tras muchos kilómetro en coche, jeje. Pero algún día, espero que no muy lejano, tendremos mucha más libertad de movimientos y podremos ir donde queramos y cuando queramos.
    Me ha encantado esa recreación que has hecho de una escapada a la playa a primera hora de la tarde.
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola!
      Si, fue un día laborable. Es que en mi casa la mayoría de las personas han trabajado a turnos, y aunque esto tiene desventajas también tiene la ventaja de disfrutar de días laborables, con las playas y las carreteras más tranquilas.
      Además fue un día de esos en los que me había pasado la mañana haciendo trámites, de un sitio a otro, con papeles y temas que me resultan dolorosos y ese paréntesis nos vino genial.

      Ayyyyy yo sería muy feliz cuidando nietos pero a mis hijos por ahora ni se les pasa por la cabeza(lógico, están terminando de formarse) pero de momento me centro en el presente y aprovecho esos huecos que me deja la vida para disfrutar.
      Un abrazo y claro que tendréis esa libertad, eso va por rachas.

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  3. Un paseo estupendo aunque yo soy tan despistada y voy siempre ¡a la mía! sería incapaz de ver todas esas cosas en los demás que describes. Yo como soy muy urbanita y me encanta la gente y el bullicio tampoco le saco mucha miga ni le veo nada especial a la tranquilidad de un sitio...


    Besos

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    1. ¡Hola!
      Jajaja, yo cada vez soy menos urbanita aunque sí que me gusta el bullicio en determinadas ocasiones.
      Besos.

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  4. Me he quedado con la curiosidad de saber que pueblo era, ains, no por nada, por si subo por tú tierra alguna vez, si puedo claro esta, tomar nota y acercarme, me apetece, tiene tú zona unos pueblos marineros tan bonitos y agradables, que merecen todos la pena, y yo solo vi el pueblo donde se rodó Doctor Mateo, me encanto.
    Me ha encantado como siempre tú jueves reflexivo, sobre todo porque es que refleja vida, relax y momentos maravillosos y eso sabes que me gusta mucho. Yo quiero también alguna escapadilla así imprevista, y espero que en las próximas vacaciones de mi marido, ahora a finales de mes de Julio podamos hacer algo así, me encanta.
    Besos y buen jueves.

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    1. Hola Tere.
      Es Luanco, tengo un post hablando del pueblo.
      La verdad es que fue un día de esos con una mañana muy muy dura y salir por la tarde y desconectar es lo mejor.
      Besos y me alegra muchísimo que te guste.

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    2. Por cierto tendría que hacer post de Lastres(el de doctor Mateo) tengo fotos preciosas pero me da demasiada nostalgia y lo voy dejando. Besos.

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  5. NIña... que me he dado el paseo contigo, que gustazo

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  6. Esos paseos dan la vida. En Cádiz me encanta andar por La Caleta o recorrer La Victoria. Pero hay un pueblo marinero en Chiclana, llamado "Sancti Petri"...que es una maravilla. Y me lo has recordado hoy.
    Besitos.

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    1. Ay hace demasiados años que no voy a Cádiz, esos pueblos blancos...qué gozada.
      Besos.

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  7. me gustan esos lugares de veraneo, donde ves a familias con niños felices que ya no tienen que pensar en el colegio hasta septiembre. y qué decir de las terrazas, donde te sientas a tomar algo dejando pasar el tiempo despacio, mientras observas a la gente alrededor... para pasar unas vacaciones felices, no hacen falta grandes planes ni lugares exóticos.
    besos!!

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    1. Ay es que esas escenas son tan chulas...
      Yo he tenido muchas clases de vacaciones, y todas felices, la verdad, pero hace poco recordábamos las primeras vacaciones con mis dos hijos(las primeras fueron solo con la mayor porque el otro no había nacido) y fueron perfectas. Una sola semana en un apartamento con jardín en Galicia, sin grandes lujos, y veo las fotos y los vídeos y somos la felicidad en estado puro.
      Besos.

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  8. Me encantan este tipo de paseos en los que puedes disfrutar de cada momento y cada lugar. Un beso

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  9. Precioso paseo y debo de tener mucha sed, porque esas cervezas con el vaso empañado, me han dado muchísima envidia. pero yo, para la sed, le doy al agua fresquita. Voy rauda.
    Un beso.

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    1. Jajaja, esas cervezas supieron a gloria.
      Yo para la sed también prefiero agua, de hecho siempre llevo agua muy fría en el bolso porque a veces caminamos por sitios donde no hay bares ni tiendas y odio pasar sed.
      Besos.

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  10. Me quedo con esas cervecitas y pincho al solete, qué bueno! Besos!

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  11. Cómo me gustan los pueblos de pescadores... Dan ganas de quedarse ahí para siempre. Da la sensación de que el tiempo corre más despacio en sitios así. Besotes!!!

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  12. Ya te conte que el pasado verano estube por Asturias y Luanco es el primer pueblecito qu nos llevaro na ver. Me encanto, aunque la verdad es que por allí teneís un sinfín de pueblecitos marineros cada uno tiene su aquel. Un beso

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    1. Ay qué bien que te gustase. La verdad es que tenemos muchos, mis preferidos son Lastres, Tazones y Cudillero, pero Luanco es una maravilla.
      Besos.

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  13. Entendi que era um passeio.
    Gostei das imagens.
    Prazer em conhecer seu blog.
    janicce.

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  14. Tus entradas serían muy convenientes para esas personas que no saben disfrutar de esas pequeñas cosas a las que por habernos acostumbrado a ellas no sabemos valorar. Ahí está la felicidad y no en que te caiga la lotería.
    Un abrazo.

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    1. Ay muchas gracias.
      Hombre la lotería sería una ayuda pero ese día yo solo necesitaba desconectar, sin más.
      Un abrazo.

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  15. Es bueno leerte y darse cuenta que la felicidad está en esas pequeñas cosas del día a día que nos hacen sonreír y sentirnos bien y esa es la sensación que me ha dejado tu paseo.
    Felicidades por saber vivir.
    Besos

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    1. Muchas gracias Conxita, me animan mucho tus palabras, a veces me da miedo compartir estas entradas tan largas, pero me pongo y no puedo parar, jejeje.
      Besos.

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  16. Eso sí que es una excelente manera de comenzar el día, y no apretujado en el metro, je, je, je... Preciosa entrada para que nos demos cuenta de que la felicidad no requiere de grandes cosas. Solo de disfrutar el momento. Un abrazo!

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    1. Jajajaja, muchas gracias. Yo cada día soy más de disfrutar del momento.
      Un abrazo.

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  17. Qué paseito linda por ese norte tuyo, esos momentos para dejarse llevaaaaar, muuuua!!

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    1. ¡¡¡¡Gracias!!!!
      A mí este paseo me ha venido de maravilla.
      Besos.

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  18. A veces con el corre, corre del día a día uno se olvida un poco de vivir, con entradas como esta uno se da cuenta de que la vida se debe disfrutar más y mejor, y no es necesario de grandes cosas, solo de eso: vivir.
    Un beso grande, y feliz fin de semana.

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    1. Hola Irene.
      Totalmente, a veces vamos con unas prisas...yo la primera, que esa mañana había sido un horror, pero por la tarde la calma volvió a mi vida, jejeje.
      Besos.

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  19. hola! que lindo cafe rico, rico y un fantastico paseito, gracias por compartirlo! saludosbuhos

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  20. Hola Marigem,

    Lo has explicado todo con tanto detalle que me ha parecido que yo misma iba caminando por las bonitas calles que describes :)

    Como tu también adoro los días así, tranquilos que empiezan a la hora de sobremesa y se alargan hasta la hora de dormir disfrutando tranquilamente con un ser querido.

    Me ha encantado leer tu día, de verdad que me has trasmitido mucha calma (y me venía haciendo falta)

    Un abrazo muy muy grande!

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  21. Que bonita manera de pasar el día. A mí encantan esos momentos que son los que aportan la verdadera felicidad. No hay nada que dé más vida que sentarse en una terracita con el sol alto y disfrutar de una cervecilla y unas tapas.
    Un besote guapa, a seguir disfrutando de estos momentos!! :))

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