jueves, 1 de febrero de 2018

Cómo hemos cambiado

Reflexión; donde dije digo digo...


   Hola a todos y bienvenidos. ¿Qué tal va la semana? Ya estamos en febrero, este año vuela que da miedo.

   Ya sabéis que hoy es el día del post improvisado así que aquí estoy, con mi café hirviendo, ya es el segundo, mi gatito precioso y el silencio. En la calle no se oye nada, absolutamente nada, y a través de los cristales se adivina un frío que aún tardará en disiparse, todo esto me inspira así que sin más rollo empezamos.


gijon

   Después de tanto tiempo con esta sección me cuesta un poco encontrar el tema, pero se me ha ocurrido hablar un poco de esas cosas que decimos y luego hacemos todo lo contrario.

   El otro día en el blog de Piruli ella nos contaba algo parecido, y me ha dado por pensar en esto.

  Cuando era joven y no tenía hijos tenía unas ideas y pensaba llevarlas firmemente a cabo, pero claro, en la vida las cosas no son blancas o negras, hay miles de matices y muchas veces hay que ir adaptándose y cambiando.

   Recuerdo que siempre decía que si mis hijos no dormían no les crearía costumbres raras(yo sigo durmiendo con algo de luz, tengo pánico a la oscuridad), que no quería que tuviesen manías y que todo era cuestión de paciencia. Mi madre jamás me replicaba, simplemente me decía que llegado el momento vería las cosas de otra forma.

   Cuando nació mi hija no tuve ningún problema, dormía de maravilla y casi ni me enteré pero cuando llegó el niño...madre mía qué horror.

   Se pasaba las noches llorando y una vez descartados los cólicos, el hambre o el pañal sucio era realmente desesperante. Hice todo lo que había jurado que no haría; cogerlo en brazos, cambiar la hora del baño, cambiarle la cuna de sitio...incluso lo llevábamos a dar una vuelta en coche, el problema era que en cuanto el coche se paraba volvía el llanto.
Durante una temporada se dormía paseando por la acera y salíamos de madrugada con el carrito a recorrer calles con baldosas de esas con cuadraditos que de las otras no valían, y en casa no lo pasaba a la cuna, dormía en el carrito porque era una mala madre que se negaba a que su hijo despertase y coon él el vecindario entero.

Recuerdo que una vez vimos unas baldosas en una obra y me apetecía robarlas para ponerlas por el pasillo y así evitarme los paseos pero me faltó valor, fui muy tonta.

   Con la comida opinaba igual, nada de consentir caprichos, que quería enseñar a los niños a comer de todo... Mi hija comía genial pero él, el que no dormía, tampoco comía y llegué a ceder que ni os imagináis, y a inventar...le hacía zumos de esos con verduras y frutas que se toman ahora cuando no los hacía nadie, de hecho ellos los odian porque me dicen que los he traumatizado. Y cedí a chantajes, y a premios...es taaaaan fácil hablar y tan difícil y distinta luego la realidad. A día de hoy sabe comer y le preocupa el tema pero me ha costado porque no todos somos iguales y él era muy mal comedor y de lso que se negaba a probar.

   Con el paso de los años no solo he cambiado en tema hijos, han sido muchas cosas.

    En las cosas principales manos o menos pienso igual, siempre dije que nunca les pegaría y jamás lo he hecho, he tenido claro que hay que poner unas normas y se cumplen, y las faltas de respeto no se toleran.
Pero en otras cosas he cambiado de forma de pensar.

   Siempre decía que si alguien se va a morir tiene derecho a saberlo, que no me gustaban nada las mentiras piadosas hasta que me vi en la situación, y que además era un desenlace en cuestión de horas porque si es para meses seguramente lo diría, pero horas...y he mentido y he entendido la mentira piadosa, vaya si la he entendido, y ojalá no tenga que decir más.

   Y respecto a hijos, yo decía que había que decirles siempre la verdad...hasta que la cosa se me complicó y preferí ahorrarles angustias y darles una adolescencia feliz. En mi caso nunca viví una muerte cercana hasta los 30 años(y luego en 10 años viví bastantes) y no sabía lo que era el sufrimiento, y a pesar de tener tan claro eso de decir la verdad, en cuanto fui madre quise que ellos también vivieran ajenos a él todo lo posible, no en una nube, pero sí libres de penas que no iban a entender. Y es algo que hoy repetiría, un niño no gana nada acostumbrándose a la muerte o a las enfermedades(excepto si él está enfermo, claro).

   Y si algo he aprendido con la edad es a no adelantar acontecimientos y no decir pues yo voy a hacer o no voy a hacer tal cosa. Nunca se sabe lo que haremos o no porque la vida da muchas vueltas.                                              

   Hace poco me encontré con una persona conocida que siempre estaba diciendo que cuando su madre fuese mayor la iba a cuidar(cosa que veo genial) y criticando a las personas que usaban las residencias, cuando en esto hay un mundo porque hay hijos que van a visitar a sus padres a diario y los tienen allí por necesidad o porque los padres quieren, otros que no están en residencia y pasan de ellos, otros que no van jamás a la residencia a verles, hay padres que fueron nefastos y es entendible que los hijos se desentiendan...vamos, que nunca hay que juzgar y menos sin saber porque cada persona tiene unas circunstancias que nosotros no sabemos.

   Pues esta mujer me dijo que su madre estaba ingresada en una residencia porque tiene problemas de movilidad y ella no puede ayudarla porque le han detectado una enfermedad que no le permite manejar a una persona mayor, podría lesionarla o caerse ambas. Pues a mí me parece bien la opción elegida,  la mujer está atendida y su hija va a verla a diario, de hecho iba a estar con ella mientras cenaba, y ni se me ocurrió criticar, como ella siempre hacía en casos parecidos, yo no sé que será de mi madre en unos años, por mucha intención que tengamos ahora de cuidarla, a lo mejor nos pasa algo a mi hermana y a mí primero...no me gusta ir de emponderada de nada y menos de lo que no ha pasado.

   También he cambiado bastante en mi forma de ahorro. No soy una gastiza y me gusta mirar por el dinero pero la vida son dos días así que si podemos disfrutar algo ahora pues lo disfrutamos, no merece la pena dejar escapar las cosas. Eso no quiere decir comprar cosas por encima de mi nivel, claro que no, pero si puedo pagar un viaje pues voy, si me apetece un helado me lo como y si en el cine ponen una peli que me encanta pues no me la pierdo.

   Ya os digo que en lo que más he cambiado es en el tema hijos, todo eso que no les vas a permitir se lo acabas permitiendo o esas cosas que en la adolescencia juramos que harán nuestros hijos pues no, seguramente no lo harán, hay que tener horarios y normas, hay que ir acorde a la edad y si algo no nos parece lógico, aunque con 15 años nos pareciera lo más, pues no se hace.

  En algunas cosas en las que he cambiado ha sido la vida la que nos ha llevado a ello. Hace unos años las marcas blancas no eran buenas, yo compraba todo de primeras marcas porque había mucha diferencia, pero en cambio ahora compro de todo porque me fijo más en otras cosas, en ingredientes bajos en azúcar o sal, sin aceite de palma...y hoy mismo he merendado unas galletas de marca blanca por el tema del dichoso aceite de palma.

   Y los productos de higiene o cosmética igual, yo con mis hijos no usé ni un producto de marca blanca hasta hará unos 7 u 8 años, pero es que ahora han mejorado un montón, antes el gel de baño de marca blanca nos dejaba la piel mal y el champú...a mí me destrozaba el pelo, bueno, confieso que el champú sigo sin usarlo de marca blanca pero sí que a veces compro gel de marca blanca sin remordimiento.

   Mi maquillaje era de marcas conocidas mientras que ahora también lo compro en Mercadona o Amazon, es cuestión de ir probando y adaptándose.

  Y no solo yo he ido cambiando, mi familia en general ha cambiado. Mi hermana y yo siempre vestíamos iguales así que ella no ha heredado ropa pero sí que heredaba algunos de mis libros de texto, los que no cambiaban, y siempre me decía que mis hijos no deberían heredarlos que mola mucho estrenar. Cuando llegó el momento de comprar los libros a mis hijos cambiamos de ida al ver los precios...en mi caso no heredaron hasta los 17 años porque o cambiaban o eran de recortar y no se podían aprovechar, pero no porque me pareciese mal, y los uniformes no los heredaban porque el peque era casi más alto que la mayor, pero no por mentalidad, al contrario, todo lo que se pueda ahorrar...

   Y es que no es lo mismo ser un niño que quiere estrenar libros de texto que ser el padre que los paga.

   Bueno, que me estoy enrollando un montón. Pues poco más añado, que he cambiado en bastantes cosas, especialmente en el tema hijos, que decimos una cosa y al final es la vida la que nos va llevando, y en otras sigo igual, intento buscar el lado bueno de las cosas aunque la vida nos dé golpes, intento disfrutar de los pequeños momentos, como siempre me gustó hacer y me voy adaptando.

 Muchísimas gracias por leerme y espero ponerme al día con blogs y comentarios, he tenido una semana muy liada y hoy tengo un día un poco raro pero poco a poco os voy leyendo.

    Muy feliz jueves a todos. Y vosotros; ¿Habéis cambiado de opinión a lo largo de los años?¿Pensáis, en general, ahora como a los veinte? 

Por cierto os dejo una canción de mi adolescencia que me encanta, ainnnns, qué recuerdos.


   

33 comentarios:

  1. Hay que vivirlo para poder hablar... Porque ver pasar el toro desde la barrera es muy fácil.

    Estoy completamente de acuerdo respecto a las marcas blancas. No sé el motivo pero hace 10 años los productos eran, en general, malos y ahora hay cosas fabulosas a muy buen precio.

    Besos

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  2. Yo tampoco adelanto acontecimientos, ni siquiera para mi. Pero sí les he hablado a mis hijas de la muerte o la enfermedad cuando ha sido el caso, creo que en parte nosotros mismos no estamos preparados emocionalmente para afrontarlos precisamente porque no lo hemos vivido con naturalidad desde la infancia. En otras culturas se vive con mucha más normalidad. No estoy hablando de "cebarse" en estos temas, yo por ejemplo suelo ir al cementerio porque pienso que no me aporta ni aporto nada, pero sí de tratar la pena, el duelo, el echar de menos o el miedo a la muerte y hablarlo con los niños.
    Un besito!

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  3. Bufff yo he cambiado muchisimo en estos últimos años, pero mucho

    Ahora veo las cosas de distinta manera, nunca he sido de juzgar a nadie así que por lo menos lo de rectificar para otros me lo ahorro pero yo misma me digo muchas veces eso de "con lo que yo era..."

    Me hace gracia lo de los libros de texto, porque yo no no entendía que se usasen de segunda mano, y ahora he sido la primera que he solicitado el plan releo para el próximo curso de Leo.

    Y mil cosas más, pero oye así la vida no es aburrida, no? vamos cambiando jaja

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  4. Bienvenida a la vida real.
    Con mi hija hice varias cosas que me juré que nunca haría.
    Pero por otra parte, en ocasiones, el hecho de intentar ser fiel a mis palabras me ha ayudado a no ceder.

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  5. Es muy fácil criticar actuaciones ajenas sin estar en la piel del otro. Generalmente quienes más claro pregonan lo que hay que hacer son los que cuando les llega el caso hacen todo lo contrario. Yo, que no soy padre, suelo guardarme de criticar la educación de los hijos, porque me parece algo complicadísimo. No se pueden sacar conclusiones aunque lo hayas sido, porque aún dándoles la misma educación cada uno se comporta de forma totalmente distinta. Tú podías haber pensado que tu hija comía y dormía bien porque estabas haciendo lo correcto y llegó tu hijo para desbaratarte las conclusiones. Para empezar, para ser un educador perfecto tendrías que tener siempre el mismo estado de ánimo y juzgar las acciones de tus hijos con el mismo criterio en todos los momentos y eso es imposible. Hay días que te pilla más tolerante porque no tienes ganas de complicarte la vida y otros que estás más estricto.
    Un abrazo.

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  6. Todos cambiamos, sobre todo en el físico, jajaja. En serio, uno no conoce bien un problema hasta que lo vive en carne propia. Es muy fácil decir no haré esto o aquello basándonos en la teoría. Pero como dice el refrán "del dicho al hecho...". En algunos casos puede tratarse de hipocresía, de esos a quienes les gusta criticar por criticar, sin ponerse en la piel de os demás e intentar comprender sus motivos. Y en cuanto a los hijos, todos hemos cometido esa falta de rigor cuando ya no hemos sabido por dónde tirar.
    Aun resultando frívola la comparación, lo mismo nos sucedió en casa con el perro. Antes de irle a buscar al refugio de animales, propusimos una serie de reglas: no le dejaremos subir al sofá, dormirá en su cama y no le dejaremos entrar en nuestras habitaciones, no le daremos jamás comida de la nuestra mientras estemos sentados a la mesa comiendo, etc., etc., etc. Y luego todas esas reglas fueron cayendo una a una y poco a poco, jeje.
    Las circunstancias son las que marcan nuestro comportamiento.
    Un abrazo.

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  7. Yo he cambiado en el sentido de importarme menos el qué dirán, ahora necesito menos ir acompañada a los sitios (antes ni soñarlo), digo más lo que pienso, etc. En muchas cosas, aunque en lo esencial no.

    Me ha hecho mucha gracia tu genial idea de robar las baldosas de cuadraditos para tu pasillo y poder pasear a tu hijo, que me ha recordado a uno de mis sobrinos mellizos que no se dormía de ninguna forma.

    Feliz jueves, Gema.

    Un beso

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  8. yo soy muy reservado con mis cosas, porque la gente es muy "lista" y tienen soluciones para todos los problemas menos para los suyos propios. como dices, es muy fácil opinar sobre algo que no has vivido en tu propia piel.
    estoy de acuerdo en que a los niños no se les debe exponer en exceso, no ya a la muerte y a la enfermedad, sino a los problemas de los adultos en general. un niño que está siempre con adultos, aparte de que se aburre, luego no sabe relacionarse con niños de su edad.
    en temas relacionados con el trabajo sí que he cambiado bastante mis ideas. qué ingenuidad tenía cuando acabé la carrera y empecé a buscar trabajo.
    besos!!

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  9. Madre mía, es como si estuvieras en mi cabeza, totalmente de acuerdo y además me siento identificada en muchas de las situaciones que has reflejado. Hasta que no se viven no sabes como vas a responder, porque una cosa es lo que se piensa que se debe hacer o crees que harás y otra muy distinta ya en el momento de la verdad. Un besazo

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  10. Coincido con Gadi. Estoy un poco harta de la sobreprotección y los niños blanditos que se convierten en adultos incapaces de gestionar un problema real, una negativa, un duelo, etc.
    No se trata de echarlos a los leones, pero tampoco crear irrealidades.

    Y, totalmente, no se puede hablar demasiado alto en ciertos temas, porque la vida va imponiéndose y te toca adaptarte.

    Besos!

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  11. Me alegro ser de inspiración ;)
    La verdad que tienes razón. Yo a veces me asusto de lo que cambio de parecer en poco tiempo. Lo importante es no hacer las cuestiones categóricas o no criticar a los que lo hacen, como tu conocida, porque nunca sabemos sus circunstancias. Mi madre decía lo mismo sobre las residencias, y yo le decía que había que ver cada caso, no es lo mismo como hasta ahora, la ama de casa que podía dejar todo para cuidad a madres o suegras, que la mujer de hoy en día que se necesita su trabajo para poder llegar a fin de mes. Y la circunstancias de la persona y muchas cosas más. En fin, tú me entiendes.
    Y por poner un ejemplo tonto. Yo misma hace unos años idolatraba un supermercado que no había por esta zona, lo pusieron y me pareció poco práctica y apenas iba, ahora es uno de mis super de cabecera. Depende de las circunstancias o épocas vas cambiando de parecer.
    Besos

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  12. Uffff, y tanto que he cambiado. Sería muy raro que una persona no cambiase nunca de forma de pensar. Con veinte años hasta me planteaba tener hijos, ya ves tú. Jajajaja. Y en política era mucho más radical de lo que soy ahora (sigo teniendo mis tintes rebeldes pero me he moderado mucho XD).
    La vida te va dando bofetadas de realidad que te obligan a cambiar de parecer. Es parte del aprendizaje. Bien dice el dicho que no se debe escupir para arriba. Besotes!!!

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  13. La vida, las experiencias, te van cambiando. Antes había cosas que pensaba que sería incapaz de hacer y me tocado hacerlas para bien o para mal. La vida te va llevando y hay que disfrutar de cada momento que vives, más vale arrepentirse por haberlo vivido que por no haberlo hecho. Feliz fin de semana. Besitosss

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  14. Hola Gema, creo como dice Mònica que la experiencia te cambia. Cuando eres joven, todo parece blanco o negro y conforme vas cumpliendo años, ves que no siempre es así y que todo el mundo intenta hacer lo mejor que puede y entonces te preguntas qué aporta juzgar a alguien, y me aplico eso de vive y deja vivir. Adelantar acontecimientos, decir lo que harías y dejarías de hacer, a mi me parece poco útil porque a veces coincide pero otras muchas no. Y es que el gris existe y tiene muchísimas tonalidades.
    Un beso guapa

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  15. Yo he cambiado mucho desde entonces. Como era como madre y como soy ahora he cambiado también porque no me convencía el modelo de crianza "tradicional". También tengo pánico a la oscuridad sobre todo cuando estoy sola y eso siempre intento no demostrarlo delante de los niños aunque segurísimo que se han dado cuenta porque está claro pero me alegro de que no les haya afectado!

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  16. La vida da muchas vueltas, por lo general cambiamos con los años y con las situaciones.
    Por lo general, cuando somos jóvenes pensamos de un modo distinto,somos mas atrevidos, creemos que nuestros padres nos imponen una educación severa, cuando maduramos con los años y tenemos nuestros hijos. nos volvemos mas conservadores, reconocemos las preocupaciones de nuestros padres.
    La vida nos enseña comportamientos, formas de vivir y maneras de educar a nuestros hijos.

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  17. Creo que cambiar no es malo, o no siempre. Uno puede tener una idea en la cabeza, pero luego viene la experiencia y nos enseña que no todo funciona tan bien en la práctica como en la teoría.
    Además, la vida es evolución y constante cambio.
    Un beso.

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  18. Es que la teoría es una cosa y la práctica otra muy diferente, en todos los ámbitos de la vida. Yo recuerdo a una amiga mía que decía que ella tendría a sus hijos sin epidural, que si de verdad querías ser madre ese dolor lo podías soportar, como habían hecho toda la vida las mujeres. El caso es que siempre hablaba de ello, estaba convencida, y cuando le tocó parir a la primera contracción pedía a gritos la anestesia. No me pasó a mí, pero siempre lo recuerdo porque es un ejemplo tan gráfico...

    Yo también he cambiado en muchas cosas mi forma de pensar, sobre todo para hacerla más flexible, más tolerante, más de hacer lo que quiero yo digan lo que digan y no meterme en lo que hacen los demás. Yo creo que eso va con los años. Y también he cambiado mis opiniones en muchos temas concretos porque me han ido dando argumentos que me han convencido o porque sencillamente he comprendido que estaba equivocada. Todo cambia, y nosotros también, así que supongo que es normal.

    Un post interesante, Gemma, me ha gustado mucho leerte y reflexionar un poco después :)

    ¡Un beso!

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  19. No sabes qué identificada me siento con tu post. Dije tantas cosas que nunca harían mis hijos, que, cuando lo pienso, me sonrojo, y es que es muy diferente teorizar y practicar. Y, como dices, sobre todo en el tema de los hijos, lo que les iba a consentir y lo que no... y luego haces (dentro de unos mínimos) lo que puedes y sabes.
    Me encanta "Presuntos implicados" y esa canción de las que más.
    Un beso.

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  20. La edad y la madurez y los avatares de la vida te van cambiado, es así de sencillo.
    Pero toda tú reflexión me ha recordado en algo que mi hermana decía de adolescente y sobre todo ya un poco mas mayor. Decía que ella no se iba a casar ni iba a tener hijos, que jamas, y mira que sobre todo mi padre le decía que no hablara que nucna se podía saber, pero nada ella erre que errre, pues nada chica lhoy esta felizmente casada y con un hijo para que veas. Pero y yo, me jure a mi misma desde que me divorcie que jamas me volvería a casar, jeje, para que hablare, de mañana en un mes me vuelvo a casar, en fin siempre tendemos a cambiar, la vida nos va cambiando Gema, yo creo que es ley de vida.
    Con respecto a las enfermedades yo siempre me he dicho que no se que haría, si es un caso cercano, no se, a veces pienso que es mejor no decirselo y que no sufra, que es lo mejor, pero por otro lado siempre me planteo y si el enfermo me pide que le diga la verdad? uf, en fin pienso que es mejor que un enfermo sufra lo menos posible pero siempre te queda esa duda.
    Un beso Gema y espero ya con ilusión tú siguiente jueves reflexivo.

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  21. Toda una invitación para conversar, Gema. Yo también opino que las mentiras piadosas son necesarias. Cuando escucho que siempre hay que ir por la verdad por delante, bueno... La verdad es bueno solo si sirve para algo, pero si no, imagínate vivir con alguien que a cada minuto está diciéndote lo que piensa de verdad. ¡Puff, sería insoportable!
    Aprovechando tu reflexión, en mi caso me cuesta percibir en qué he cambiado desde la adolescencia. Creo que mi yo más interno, no. Mis complejos de juventud creo que continúan bien instalados, mis manías, deseos y aficiones no han cambiado demasiado. Por supuesto, con los años se gana en experiencia, la suficiente para seleccionar las batallas que quieres disputar y no entrar de cabeza en todas.
    En cuanto a los niños, siempre he pensado que su vida es suya, tanto en las alegrías como en las tristezas, poco podemos hacer los padres. Apoyarlos, por supuesto. Pero nunca podremos evitarles o conseguirles el amor o el desamor, la amistad o enemistad... Su futuro les pertenece por más que queramos llevarlos de la mano y lo que los marcará como persona les pasará a ellos solos, como nos ha pasado a todos. Como padre lo que si he comprendido son muchas cosas de mis padres cuando era niño. Eso es lo que te acerca aún más a ellos, a sus mentiras piadosas cuando, por ejemplo, pensabas que te creían cuando decías que tu amigo era el que fumaba o que te había sentado mal la cena... Volvemos a las mentiras piadosas, siempre hay que dejar ese espacio de privacidad al hijo. Un abrazo!!

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  22. jeje dicen que cambiar es evolucionar. Es lógico no es lo mismo ver las cosas desde la primera fila que desde la última. Con lo de los hijos es imposible hacer planes y bueno en la vida en general también ufff cuando te piensas que todo está controlado zassssssss. Por cierto preciosa canción ;). Un besazo.

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  23. bueno, yo es que soy muy joven aún para decir ''que he cambiado'' y si dijera eso, serían cosas de adolescencia a ahora, así que opino que bueno, que poco a poco según nos hagamos adultos evolucionamos y vamos cambiando, porque para eso crecemos.
    Saludos

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  24. Totalmente de acuerdo contigo Marigem, coincidimos en casi todo. Pienso que he cambiado en muchas cosas y desde luego que nunca se puede decir de esta agua no bebere. Un beso

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  25. si, es verdad, con los años y las experiencias, cambias, la forma de ser un poco y la forma de pensar o de ver las cosas. es interesante

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  26. Pues sí que se ven las cosas distintas una vez que te ves en una situación determinada. No tengo hijos, pero algunas veces pienso que jamás los educaré de esta o aquella manera, y en ocasiones me he preguntado si cumpliré con esa "autopromesa" cuando llegue el momento.
    Me pasa ahora algo parecido que doy clase. Mira que critiqué ciertos métodos o actitudes de algunos profesores, pues ahora me sorprendo haciendo alguna de esas cosas que me juré no hacer nunca en el aula. La vida es lo que tiene, que donde dije digo, digo Diego.
    Por otro lado, totalmente de acuerdo en que las cosas hay que vivirlas en las propias carnes, que juzgar y criticar es lo más fácil.
    Un abrazo.

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  27. Ahora mismo no me viene ningun ejemplo a la cabeza, pero estoy 99% segura de que he cambiado de opinion no en una, sino en muchas cosas. Lo que si que me he dado cuenta es de lo dramatica que era antes por cualquier contratiempo que me pasaba, Era el fin del mundo! Ahora me tomo las cosas con muchisima mas calma, si algo sale mal, pues depende de lo que sea me afecta mas o menos, pero suelo encogerme de hombros y cambiar la idea. Si estuviera en una habitacion con la Ali de hace 10 anos me reiria de ella, jeje.
    Besos!

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  28. Todo el mundo cambia, yo también, y pobre del que no lo haga. La capacidad de adaptación es clave para poder tener una vida emocional sana. Si no cambiáramos, si no nos adaptáramos a las variadas circunstancias de la vida acabaríamos reprochándonos constantemente nuestra actitud y tendríamos menos capacidad para sentir alegría y para compartirla.
    Besos

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  29. Es una mezcla de todo,uno tiene sus ideas pero luego está la vida que te pone en encrucijadas que solventas cambiando,adaptandote.Como bien dices nada es negro o blanco.
    Besotes!!

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  30. yo lo que he aprendido a lo largo de los año es este refrán "Nunca digas de este agua no beberé"... Las circunstancias, las experiencias, te hacen variar de opinión. Buen finde!!!

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  31. Hola guapa, he estado ausente del blog y me ha encantado volver a leer tus reflexiones, porque siempre me parece que hay razón en ellas. Hay taaaantas cosas que hace unos años pensaba de una manera y ahora las veo de otra... Las personas vamos creciendo, eso implica tener más camino recorrido y son esas vivencias y experiencias las que hacen que vayamos ampliando la manera de ver las cosas, que tengamos otros puntos de vista y perspectivas; en según que situaciones a veces tenemos que tomar decisiones que nunca imaginábamos que tomaríamos. Yo no tengo hijos pero llevo varios años dedicándome a los niños y tengo una manera muy clara de ver la manera de educar, sin embargo a veces ha habido momentos que he tenido que tragarme mis palabras y mis ideas y ceder, como te ha pasado con tus hijos (me pasará lo mismo cuando los tenga). Y hay tantas cosas... Es curioso como cambiamos las personas con el tiempo.
    Espero que hayas estado muy bien, nos vamos leyendo! Un besazo

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  32. Gemma la experiencia nos dice que una cosa es la teoría y otra la práctica. Cada persona va evolucionando con la vida, como nos vá , como nos gusta. En la experiencia con los hijos hay un toma y daca y hay que dejar que sean niños cuando lo son y los problemas de adultos son para los adultos. Ellos viven o viviran sus propias experiencias. Para eso es la educación y las reglas pero tienen que ser flexibles. Muchas de lo que me ha gustado siempre ahora no es lo mismo. Hecho muchas cosas de menos cuando vivía con mis padres y familia y ahora han cambiado las costumbres y ya no es así. Hay que dejar evolucionar la vida. Un abrazo

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  33. Pues yo si que he cambiado en muchas cosas, creo que una cosa es hablar sin conocer y otra muy distinta, pasar por la situación y tener que ponerle remedio.
    Además, si siempre pensásemos lo mismo, yo creo que sería una señal de que no vamos avanzando como personas. Porque no se si a ti te pasa, pero yo hace diez años decía unas tonterías, que ahora lo pienso y digo: menos mal que con el tiempo me vino algo de sentido. Aunque seguramente no sea tu caso, porque por como hablas, pareces una persona sensata, seguramente lo hayas sido siempre.
    Yo también era muy mala comedora, y mi madre también me hacía licuados de verduras con frutas, era prácticamente lo único que comía de pequeña! Aunque a diferencia de tus hijos, yo no les cogí manía. Al contrario, siempre me han encantado.
    Espero que esta sea una semana más tranquiliña para ti!
    Un besazo!

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