martes, 20 de enero de 2015

Hoy simplemente un relato

Hola!!!!!!!
Ya estamos a martes, parece mentira!!!!!
Antes de nada como siempre empiezo agradeciendo los comentarios de ayer, es increíble lo bien que me tratáis, de verdad.

Hoy no sabía muy bien de que hablar, porque para mañana tengo un truquillo, para el jueves tengo pensado escribir una reflexión sobre la marcha y el viernes compartiré alguna de las cosinas que me gustan, pero hoy no tenía inspiración.
Y se me ha ocurrido compartir algún relato escrito por mí. 

A mí me encanta escribir, pero soy muy vergonzosa y no suelo enseñar lo que escribo, así que me ha costado muchísimo dar este paso. Además, la mayoría de lo que tengo es muy largo, y claro, no es plan de aburrir a nadie.
He buscado entre lo que tenía, y descartando los relatos cortos con los que participé en algún concurso, que no se pueden usar, encontré un relato que tiene mucho tiempo y que había escrito para participar en un certamen de relato histórico, pero al final no me animé y el cuento se quedó en un disco duro, solo y triste.

No sé si os parecerán aburridas estas entradas, si os parece pesado leer un relato, de verdad agradecería que me lo dijerais, si os da rabia hacerlo en los comentarios podéis hacerlo mediante el formulario de contactos,pero me gustaría saber si os parece bien que comparta muy de vez en cuando algún cuento mío.

El cuento de hoy no es de misterio, que suele ser mi género favorito, es una historia sencilla inspirado en la Grecia clásica. Espero que os guste.



                                          EL QUE DOMINA EL MAR.

   Alysa arrastraba los pies por los polvorientos caminos con la mirada perdida. Nunca le había creído que Corinto estuviese tan lejos, parecía que estuviese en otro mundo. Recordaba cuando, en otros tiempos, había ido desde Atenas hasta allí para asistir a los juegos Ístmicos. Aunque no eran tan importantes como los Juegos Olímpicos, ella había disfrutado enormemente honrando a Poseidón, pues era la primera vez en su vida que honraba a alguien; corría por aquel entonces el mes de marzo y todo olía a nuevo.
Si tuviera que elegir no sabría con qué deporte quedarse, aunque  tal vez los que más se amoldaban a su personalidad eran la hípica y el lanzamiento de jabalina.         
A los ganadores les habían impuesto coronas de pino, y una anciana que estaba a su lado viendo la competición le había dicho que en tiempos de su abuelo, las coronas eran de apio, aunque ella nunca lo había visto.
En aquel entonces todo era distinto, era una muchachita con esperanza que viajaba a cualquier lugar donde la llevase su corazón, y hoy era una mujer derrotada que arrastraba los pies por un polvoriento camino sin saber muy bien qué hacer con su vida. Sí al menos él estuviese….
                                                                                                       
                                                                                                                      Tres años antes.

     … Alysa se había puesto sus mejores galas para acudir a aquellos juegos.  Su falda fue hecha con la tela más lisa que había podido encontrar y estaba separada por galones en veinte bandas horizontales, con un corpiño ceñido con su camisola y su corto bolero ensartado. No le faltaban joyas y su peinado parecía digno de una gran señora.         
 Al verla nadie podría sospechar que aquella dama no era si no en realidad una pobre huérfana que había sobrevivido robando en las calles de Atenas, y que había recurrido al negocio más antiguo del mundo para poder comer.
     
 Ahora que tenía algún dinero había decidido salir de ese mundo, escapar de los brazos de guerreros salvajes que acudían a ella para desahogar la ira de una forma en qué no podían hacerlo con sus esposas; ya nunca más sería aquel deshecho humano.                                                                          

Aquella tarde, en el momento en que el sol calcaba con más intensidad,como si de un sueño o hechizo mágico se  tratara,  lo conoció.
Era un joven tan apuesto que al verlo, la muchacha se quedó sin respiración. Sus ropas denotaban una buena posición y su sonrisa, segura y confiada, denotaban que en su vida había prosperidad.
Sonriendo para sí, Alysa se dijo que esa era la clase de hombre que había ido a buscar, alguien con clase que la aceptase como esposa, que la escuchase y que le diese una buena calidad de vida.
Poco a poco se fueron conociendo. Él se llamaba Nereo, que según le habían dicho significaba”aquel que domina el mar”. Alysa significaba princesa, así que tal vez el destino los había unido para formar un reino en el mar.

Pero en los proyectos largamente concebidos por Alysa hubo un fallo. No entraba en sus planes enamorarse. Ella quería vivir bien y había tejido a su alrededor una gruesa malla  protectora que le impedía desarrollar cualquier clase de cariño, pero esta vez la malla se estaba rasgando y ella no podía hacer nada por evitarlo.

Cuando acabaron los juegos Nereo tenía que volver a Atenas, y decidió llevarse a la mujer con él. Ella dudó largamente, porque aún no le había hablado de su pasado, pero decidió acompañarlo porque pensaba que ninguno de sus antiguos clientes podía ir contando que había estado con ella, y creyó su secreto a salvo por el momento.
La joven estaba loca por Nereo, y tenía el corazón rebosante de ilusión.                                        
Los primeros días en Atenas fueron maravillosos. Ella se fue a vivir a la casa del joven y todo parecía marchar bien. Nereo era amable y cariñoso y quería pasar el resto de sus días con la muchacha.

A medida que  pasaba el tiempo a ella le resultaba más difícil decirle la verdad. Si el muchacho descubría su pasado también sabría que cuando se habían conocido ella solo buscaba un cambio de vida. Jamás creería que se había enamorado y lo perdería para siempre.
   
Una mañana de principios de otoño, el joven le anunció que esperaba la visita de sus padres. Ellos vivían en una villa en las afueras y era normalmente el hijo el que iba a visitarles, y siempre iban juntos a los juegos Ístmicos, excepto aquel año porque su madre había estado enferma, por eso aún no les había conocido, pero ahora que se había repuesto iría a Atenas a visitar un templo  y luego iría a casa de su hijo.
   
Alysa estaba entusiasmada. Se pasó la mañana preparándolo todo, sacando la mejor hidromiel que tenían, envió a la esclava a por el mejor aceite de oliva y ella misma fue al Pireo a comprar pescado. A primera hora de la tarde se bañó con gran esmero y se puso las mejores galas que tenía.
   
Cuando los padres de Nereo hicieron su aparición, la joven se quedó muda. La madre era una elegante dama que caminaba con la cabeza alta y jamás sonreía, y el padre…, el padre era uno de sus más brutos y asiduos clientes. El cruce de miradas había sido terrible. Cada uno había visto el miedo y el desprecio en los ojos del otro, pero ninguno dijo nada y  pasaron la velada lo mejor posible.
  
A la mañana siguiente, cuando apenas había amanecido y Nereo se había marchado, Alysa sintió un insistente golpear en la puerta. Temiéndose lo peor fue a abrir antes de que se despertasen los esclavos, y allí en su puerta, con la cara deformada por la rabia, estaba el padre de Nereo.

-       Pero tú, ¿Quién te has creído que eres para irrumpir así en la vida de mi hijo?- Dijo mientras la sacudía con fuerza -¿Quién te crees qué eres?- Repitió iracundo. Te juro que esto no quedará así, encontraré la forma de que Nereo descubra quien eres sin tener que admitir lo que en el pasado nos unió.
   
Cuando el hombre se fue, la muchacha quedó en la puerta sollozando. Sabía que estaba jugando con fuego y no iba a tardar en quemarse, pero no sabía qué hacer porque ya no tenía el valor de contarle su secreto a Nereo.

Los días fueron pasando y los padres del joven habían regresado a su villa. Alysa estaba más tranquila porque nadie le había dicho nada a Nereo y parecía que todo se reducía a simples amenazas.
  
Una tarde de invierno Nereo llegó a casa desconsolado porque iban a enviarlo a un barco. No debía preocuparse, no iba a ir a galeras, era un trirreme de guerra pero él iba solo como refuerzo. La liga de Delos y la del Peloponeso  estaban en lucha permanente y ahora Atenas  iba a enviar una fuerza expedicionaria a atacar Siracusa y él debía ir en representación de su familia. Su padre así lo había prometido, pero no  debía sufrir, debía  recordar lo que su nombre significaba, dominaría el mar y volvería a ella.
 Alysa guardó silencio pero pudo ver la larga mano del padre de Nereo detrás de todo. Quería alejarlo de ella enviándolo a la guerra, que más que una guerra era una muerte segura.
    
Antes de partir, Alysa descubrió que estaba esperando un hijo, pero no le dijo nada a él para que no viajara con más sufrimientos. La despedida fue muy larga y triste, y algo en el corazón de la joven le decía que jamás volvería a verlo, sus caminos se separaban allí.
    
Los días pasaban y nada se sabía de Nereo. Una noche, cuando la oscuridad envolvía como un manto la casa de Alysa, sintió como llamaban a la puerta. Asustada e intrigada fue a abrir y se encontró delante de su puerta a la madre de Nereo. La mujer sollozaba amargamente y cuando por fin pudo hablar, con voz entrecortada le dijo que Nereo había muerto. Su barco había sido atacado y se había hundido, así que su hijo había ido a reunirse con Poseidón.
    
Alysa no podía articular palabra, pero la mujer, cogiéndole la mano, le dijo que ahora debía pensar en su criatura y buscar un lugar mejor, donde nadie supiera quién era.
  
La joven se sorprendió de que supiera sus dos secretos, su pasado y su futuro, ese hijo del que nadie conocía la existencia. Adivinando sus pensamientos le explicó que ella tenía una fiel criada que vigilaba las andanzas de su esposo, y cuando había venido a verla de madrugada se habían imaginado la clase de relación que habían tenido. Después, envolviéndose en su capa se perdió en la oscuridad de la noche.
    
A la mañana siguiente había cogido sus cosas y había partido. No sabía a quién acudir y había decidido consultar al oráculo.
   
Después de consultar al oráculo tomó una decisión, la más difícil de toda su vida.

… Mientras caminaba arrastrando los pies reflexionaba, sabedora de que no tenía otra solución.  Cuando llegase a Corinto, si algún día llegaba, debía dirigirse al templo para que la acogieran en el “incubatorio” hasta que diese a luz. Si lo que nacía era niña podía quedarse para ser sacerdotisa y si era varón sería sacerdote en su día. Después ella se iría para no volver. Nunca volvería a tener un Nereo en su vida, así que tendría que volver a su trabajo de siempre, al oficio más antiguo del mundo, del que había querido escapar y no lo había conseguido, dejando por el camino un hijo y un amor. Cerrando los ojos Alysa arrastra los pies y le pide fuerzas a Zeus para terminar el viaje.

Bueno, pues hasta aquí el relato. Espero que no se os haya hecho muy pesado.
Muchísimas gracias por leerme, espero ansiosa vuestros comentarios y nos vemos mañana miércoles, con algún truco.
Besinosssssssssss.
Pero tú quien te has cr

20 comentarios:

  1. Gema el relato es precioso!!! Me encanta que lo hayas puesto porque hacía tiempo que quería leer algo tuyo. Es alucinante la calidad literaria que tienes, me ha encantado!!! Ahora me has dejado con ganas de leer más...

    Un besazo reina!!!

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    1. Ayyyyyy, que ccosas me dices!!!!!!
      Yo disfruto mucho escribiendo, lo de la calidad...te lo agradezc muchísimo pero claro, ya sabes que normalmente las personas no vemos esas cosa, ponemos cariño y punto.
      Un besín guapa, da gusto empezar el día así.

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  2. Ainss qué bonito¡¡ Y qué triste al mismo tiempo (que escribes muy bien ya lo sabemos, y que te encanta hacerlo también ;)). Tenías que haberte animado a publicarlo antes. Un besazo.

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    1. Gracias!!!!
      Si, es un poco triste, hoy estoy melancólica y entre eso y que no tenía muchas cosas cortas, ha tocado tristeza.
      Gracias por pensar que escribo bien, la verdad es que me gusta mucho, disfruto y eso es maravilloso.
      Un beso y gracias por leerme siempre.

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  3. Te gusta escribir y lo haces genial.

    Ferny se va a hacer escrito, dice.

    Besos

    36+2

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    1. Gracias!!!!! Menudo piropo viniendo de ti!!!!!
      Yo quiero leer lo que escriba Ferny, seguro que me encanta;)
      Besos.

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  4. Gema, lo de escribir es una auténtica delicia cuando te gusta y está claro, leyendo tu relato que a tí te encanta.
    La narración está muy bien aunque me resultó un tanto triste, es cierto que la vida es así y la historia podría ser real, pero me gusta que siempre quede un fondo de esperanza. Más que nada me choca porque pareces una mujer positiva y de las que salen adelante.
    Pero como se trata de una ficción yo te animaría a que siguieras practicando que se te da muy bien.
    Besos

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    1. Hola Curra, muchas gracias por tus palabras.
      La verdad es que soy muy animosa, pero todos tenemos etapas y la verdad es que este cuento lo escribí en unos días algo tristes y como llevo un mes complicado(más adelante hablaré de ello, ahora no me veo capaz) pues me ha salido la vena triste.
      Muchas gracias por animarme, la verdad es que escribir libera el alma.
      Un beso.

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  5. Ohhh que relato tan triste!
    Tienes madera de escritora ehhh, hombre yo veo alguna cosilla que no suena muy profesional pero en general me parece muy bueno.
    A mí no me importa que subas relatos, siempre y cuando tenga tiempo de leerlos.
    Besos guapa

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    1. Gracias!!!!!¿Me podrías decir lo que ves que no te parece muy profesional? Es que me gustan mucho las críticas constructivas y todo lo que me ayude a mejorar lo agradezco, así que dímelo sin miedo, de verdad, que me gusta mucho saber en que puedo fallar porque yo me veo fallos, pero uno mismo a veces no es buen juez.
      Un besín y gracias por leerme.

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  6. EScribes maravillosamente me ha encantado!!besos

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  7. Muchas gracias por compartir tu relato entre nosotras!!!!


    Besos

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  8. Que bonito!y que bien escribes,a mi también me gustaba escribir(aunque no se me da tan bien)es algo que tengo que retomar...besos guapa

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    1. Gracias!!!!
      Seguro que se te da genial, en el blog al menos te defiendes muy bien. Retómalo cuando puedas porque es algo que sienta muy bien. Un beso guapa.

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  9. Muy bonito Marigem, pero me habría gustado que no se hubiera muerto Nereo y que Alyssa encontrara una solución para darle en la cabeza al malísimo padre del chico....
    El próximo relato porfa pora con final feliz :)
    Un besazo guapa

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    1. Gracias!!!! El próximo lo hago con final feliz, prometido. Es que ando algo justa de ánimos pero prometo que o siguiente será más alegre. Un besín y gracias por leerme.

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  10. Es un relato muy bonito y refrescante. Si que se te da bien escribir.

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