jueves, 28 de julio de 2011

UN MENÚ PARA "PEQUEÑOS INVITADOS"


Comidas para peques improvisadas; menús rápidos y baratos.      


Hola, ¿estáis todas bien? Bueno, me alegro mucho. Yo ando por aquí, intentando disfrutar el máximo de un verano donde el sol brilla por su ausencia.
    Y no sé porqué, de repente, en este día de sol jugando al escondite con las nubes, me acordé de los apuros que he pasado en algunas ocasiones cuando mis hijos invitaban a sus amigos a comer a casa. Generalmente solía salir de las situaciones bastante bien, pero recuerdo una en concreto que me vi bastante apurada, la verdad. Se trataba de una niña que por problemas familiares no podía venir a casa cualquier día, y precisamente, el día que por fin pudo venir ¡horror!, yo estaba como siempre, con los céntimos contados.
    Desde luego, no quería decirle que no viniera porque este caso no es el típico en el que dices; - ¿podéis dejarlo para la semana que viene, que esta no me viene nada bien? -  No podía porque ella seguramente tardaría meses en volver a tener un sábado disponible, así que a romperme la cabeza, porque además de comer iba a quedarse a merendar y a cenar, pues no podían venir a buscarla hasta las nueve y media de la noche, y ya que se quedaba tanto tiempo no era plan de entregarla sin cenar.
    Bien, como me avisaron con algunos días de antelación, lo primero que hice fue revisar el congelador y la despensa a ver que tesoros escondía. Y en lugar de ayudar, casi me desesperé más.¡Menos mal que la niña venía el sábado y el lunes cobrábamos! Bien, en la despensa tenía un paquete de macarrones, salsa de tomate, leche abundante y un trocito de queso. También tenía patatas porque siempre intento dejar algunas, alguna pieza de fruta suelta y tenía bastante caldo congelado. Y además tenía dos filetitos congelados de esos que congelo a principios de mes, para ver que puedo hacer luego con ellos, y alguna cosina más que sería demasiado larga de enumerar. Así que sin tener demasiada idea salí a recorrer los supermercados a ver lo que encontraba.
    Bien, en vez de enrollarme diciendo como compré las cosas, directamente os voy a describir el menú.
    A pesar de mi “pobreza”, veía a mis hijos tan ilusionados con la visita de su amiga que intenté hacerlo todo lo mejor posible.
   Decidí entonces preparar una mesa para que comieran ellos solos en lugar de hacerlo con la familia, me pareció algo más “íntimo”. Primeramente cogí una mesa camilla que nunca uso y que en realidad siempre tiene algo puesto encima y parece más une estantería que una mesa, y la llevé a la cocina. La cubrí con un mantel de colores de esos muy veraniegos, y como vajilla usé los platos de plástico de colores que uso para la playa. Puse también los vasos de colores, y en el centro una jarra con agua y otra con leche, y las servilletas eran de papel de colores que me habían sobrado de alguna ocasión (no recuerdo de qué), y quedó una mesa muy aparente. De entrante hice unas croquetas porque tenía ingredientes para una bechamel, pero en lugar de darles la forma normal usé un molde de galletas y las hice en forma de corazón, y con la bechamel restante hice bolitas pequeñas. Deje las croquetas preparadas pero sin freír, y cuando llegó la niña, mientras se quitaba la chaqueta, veía la habitación de los niños y se lavaba las manos las freí. Y las presenté en una bandeja, con un montoncito de Ketchup y otro de mayonesa en los lados. Además había hecho unos macarrones, los que  tenía en la despensa, que eran espirales de colores. Los presenté en un bol y en recipientes pequeños eché queso (rallado por mí del trocito que tenía en la despensa), salsa de tomate y un poco de atún de lata. Los recipientes eran de esos de plástico que venden en los bazares chinos y yo los tengo desde hace años y me hacen mucho servicio. Cada niño se preparó los macarrones como quiso, unos con queso, otros con  atún y otros con todo. De segundo plato les preparé unas tortillas francesas con atún que previamente había apartado de la lata, y las presenté enrolladas y sobre una rebanada grande pan, en un plato también de plástico de colores. De postre les di tarta de galletas, rellena con el famoso flanín del Lidl y cubierta con chocolate también de allí.
    Después de pasarse la tarde jugando tocaba merendar, así que otra vez a estrujarme el cerebro. Bueno, tengo que admitir que no me compliqué nada. Les di pan de molde con crema de cacao, cortado en triángulos y servido en una bandeja, y zumo casero. En la licuadora metí una naranja que tenía, unas pocas uvas que me habían quedado y media lata de piña, jugo de la piña incluido, y me salió un zumo riquísimo. Para que fuera aún más apetitoso lo serví en copas. Previamente había separado un poco del zumo de naranja, lo puse en un plato, mojé el borde de la copa en el zumo y luego mojé ese mismo borde en un plato con azúcar. Es un truquillo de toda la vida, pero queda genial. El borde de la copa tenía azúcar naranja. Luego puse una pajita y una rodaja muy fina de naranja que también había cogido previamente. Quedó todo de lo más profesional y a los niños le gustó mucho.
   Y por fin, después de un intenso día de juegos, llegó la hora de la cena. De primer plato me fui a lo clásico, un poco de sopa con el caldo que tenía congelado, que eso siempre gusta a los niños. Y de segundo ¡¡¡sorpresa!!! Cena burguer. El día anterior, cuando vagaba desesperada por los supermercados había visto unos bollitos de hamburguesa de tamaño mini, y estaban de oferta porque querían darlos a conocer, así que los compré. Con los dos filetitos que tenía congelados y un poquito de cebolla hice seis minihamburguesas, dos por niño. Unté los bollos con Ketchup y mayonesa, puse una minihamburguesa por bollo, una tira de queso que me había sobrado y que al contacto con la hamburguesa se fundió, una rodajita de tomate cherry y un arito de cebolla, y con una hoja de lechuga, con una sola cortada en juliana, quedaron unas miniburguer chulísimas. Las patatas las hice de luxe, porque había conseguido la receta en un programa de la tele, y de postre, colacao frío batido con la batidora para que tuviera mucha espuma,servido en copa altacon pajita, en plan batido.
Comprendo que este rollo que os acabo de soltar  a lo mejor os parece una bobada, pero mis hijos y su amiga guardan muy buen recuerdo de ese día. Cierto es que al día siguiente nosotros tuvimos que comer las “sobras”, sopa,  ensalada con la lechuga sobrante, los tomates y la cebolla, y más croquetas porque me había sobrado bechamel. Pero creo que valió la pena. Para los niños es importante invitar a sus amigos, y aunque les pongamos una comida muy normal, como fue mi caso, el hecho de presentárselo de una forma interesante y en exclusiva para ellos les hace verlo todo distinto. Si a vosotras se os ocurren otros menús para salir de estos apuros os agradecería cualquier idea, porque a veces ya no sabe uno que hacer para no repetir y que sea original y sobre todo barato.
   Ahora sí que os dejo, deseando no haberos aburrido demasiado y agradeciendo que me leáis. Y repito, cualquier idea será bienvenida, de verdad. Besitos y a seguir disfrutando del verano. Por cierto espero que  os guste el bonito paisaje que he puesto, un paisaje muy de mi tierra. Ahora si que os dejo adiosssssss.

3 comentarios:

  1. Diste en el clavo, con todo lo que preparaste a lo niños les gusta sentirse com grandes y que pueden disfrutar de cosas de grandes,no tengo niños, pero si alguna vez tengo unos niños como invitados de seguro, tomaré tu idea.

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  2. Gracias a las dos por vuestras palabras. La verdad que ahora, visto a través del tiempo parece muy fácil pero en su momento lo pasé fatal,con poco dinero y llena de compromisos, por eso quiero compartir las ideas, porque a veces una buena idea te ayuda en un aprieto. Por cierto, agradezco cualquier idea que me podáis dar. Besitos.

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