jueves, 17 de junio de 2021

Jueves reflexivo: un paseo al atardecer

 Un paseo al atardecer

Hola a todos y bienvenidos. ¡Ya estamos a jueves! Ha sido una buena semana y además  el finde asoma en el horizonte.
Hoy es el día del post improvisado, así que aquí estoy, con mi compañía gatuna, un café calentito y muchas ganas de escribir. Así que sin más rollo, empezamos.
Hace tiempo que no comparto un paseo, y me gusta hacerlo de vez en cuando porque es una especie de diario.
Siempre relato los que hago con mi marido, porque me encantan(esta semana hicimos uno improvisado, junto al mar, que me encantó), pero esta vez me apetecía compartir uno que hice con mi hijo. En casa no tenemos los mismos horarios todos los días, así que para sacar a la perrita vamos buscando momentos y alternando días y personas(mi hermana incluída), jejeje. Porque ella es preciosa y maravillosa, pero necesita hacer mucho ejercico, así que no sirve un paseo tranquilo de una hora.
 
Y dentro de esos horarios hay una tarde a la semana en la que la sacamos mi hijo y yo cuando él sale de trabajar, al principio de la tarde. Unas veces vamos en coche(mis hijos comparten coche y no siempre está disponible) y otras caminando. La semana pasada ese día en concreto hacía mucho calor, así que aplazamos un poco el paseo, y salimos de casa a las ocho menos cuarto, para que refrescase un poco.
 
La que manda es la perrita y decidió ir a la zona más alta de la ciudad. Fuimos por el paseo del muro, y la verdad es que me deleité. La luz del sol tenía esos matices que nos regala el ocaso. La iglesia de San Pedro estaba imponente, con el mar lanzando destellos y la arena capturando el naranja de los últimos rayos. El aire olía a sal y a mar. Y a pesar de las mascarillas nos pareció percibir alegría en la calle.
 
gijon

 
 
Cuando llegamos al Cerro de Santa Catalina la vista era impresionante. El mar y la línea del horizonte se mezclaban, y los últimos rayos de sol pintaban todo de dorado. El aire era embriagador, y nosotros paseábamos por el prado. Yo aproveché para coger algunas flores y secarlas, y caminar junto a mi hijo y a mi perrita, con un ramo de flores en la mano me pareció muy evocador.
 
Estuvimos por allí un buen rato, subiendo por caminos serpenteantes, caminado entre búnker y contemplando el azul que nos rodeaba. Pasé por lugares que he pisado mil veces, lugares de encuentros adolescentes, de primeras citas, de tardes de domingo y mañanas de sábado viendo amanecer.
 
cerro-santa-catalina

 
 
Y luego bajamos despacio hasta los cañones, donde tanto jugaron mis hijos. Entonces la perrita decidió ir a pasear a Cimadevilla. A esas horas había vida. En todas partes había vida. En las casas había vida; gente preparando las cenas, gente que llegaba después del trabajo...vida. Y en la calle también había vida. Gente en las terrazas, en las calles, saliendo del supermercado...más vida.
 
El aire olía a una amalgama de comida rica de las casas, comida rica de los bares y gente que iba y venía. Y esos aromas me trasladaban a mi infancia, cuando en verano salíamos a pasear por la noche, a buscar luciérnagas. A mi adolescencia, cuando pedía que me dejaran quedarme un ratito más con la pandilla. Y a muchos veranos maravillosos que guardo como un tesoro. Porque las noches de junio es lo que tienen, son mágicas.
 
Poco a poco fuimos dirigiendo nuestros pasos hasta casa. Aquí no se hace de noche hasta las diez y media, más o menos, así que no había prisa. 
Cuando dejamos atrás Cimadevilla enganchamos las calles del centro, con sus edificios modernistas, sus bares, sus terrazas y sus tiendas. Pasamos delante del local donde tuvo mi madre su  floristería, y junto a la droguería perfumería donde ella trabajaba de soltera, haciendo fórmulas magistrales. Y yo le contaba a mi hijo anécdotas divertidas que iba recordando. Y él me contaba lo que mi madre le había enseñado sobre prehistoria, que no tiene nada que ver pero nos apetecía recordarlo.
 
Y entre anédotas y recuerdos llegamos a mi plazuela preferida. Allí había una señora repartiendo chuces a los perritos de la zona. Era una señora encantadora, de pelo blanco y cara sonriente, que llevaba chuches aunque no tenía perro. Y claro, nuestra perrita, a la que no le gustan las chuches, fue a pedir una. Y se la comió. Y la señora se moría de risa al verla comiendo con fruición algo que nunca le ha gustado.
 
Decidimos entonces que había que volver a casa, pero antes paramos en el parque que hay muy cerca, porque nuestra perrita tiene una pandilla. Allí estaban la mayoría de sus amigos, y estuvo jugando un buen rato, hasta que la vimos demasiado cansada. Y mientras ella jugaba mi hijo y yo hablábamos con los dueños de los otros perros.
 
Y entonces subimos a casa. Cuando salgo siempre dejo la cena hecha, así el que quiera puede ir cenando. Mi marido y mi hija ya habían llegado y ya estaban duchados, pero nos esperaron para cenar, así que saboreamos juntos mi solomillo de cerdo a la mostaza antigua con guarnición, que suena muy sofisticado pero es muy fácil. Mis hijos tenían su guiso vegano, y la perrita también su cena casera, así que todos felices.
 
Y ahí se acabó el día, porque terminamos de cenar, charlamos un poco y enseguida empezó el ritual para ir a acostarnos. Y contemplando la luna desde la ventana agradací a la voda haber pasado una buena tarde. Sencilla, sin grandes aspiraciones, solo un paseo, conversación y rayos de sol dorando nuestras caras.
 
Y hasta aquí el paseo y el post. Mil gracias por leerme, perdonad los fallitos que pueda haber, y nos vemos el sábado en el repaso semanal, que simepre hay algún especial.
 
¡¡Feliz jueves!! 

37 comentarios:

  1. Ahora es que el momento de andar es o por la mañana temprano o a la tarde-noche, sí. A mi me encanta por la mañana pero hasta que no cambie el horario en el trabajo y pase de atender alumnos a solo secretaría, no puedo. Así que también salgo con Betty por las tardes, buscando el frescor del río.
    Un besazo, guapa.

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    1. ¡Hola!
      Si, los paseos tienen que ser cuando el sol no está muy fuerte porque los perritos sufren.
      Los paseos con Betty son geniales, me gusta mucho verlas fotos que compartes.
      Feliz día.

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  2. Aquí llevamos unos días que ni de día ni de noche.
    Besos!

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    1. ¡Hola!
      Aquí por la noche tenemos suerte y el calor no es agobiante.
      Feliz tarde.

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  3. Pasear con buenos recuerdos debe ser maravilloso. Un beso

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  4. Precioso y evocador paseo. Estar con tu hijo paseando a la perra y recordando a tu madre ha tenido que ser de lo más gratificante aunque tenga su punto de tristeza y nostalgia. Tienes suerte de tener a tus dos hijos en casa. El mío se fue hace tanto y vuelve tan poco que lo hecho mucho de menos, aunque él está bien y eso es lo que cuenta.
    Un beso.

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    1. ¡Hola Rosa!
      Ha sido muy gratificante, la verdad, me hizo valorar todo lo bueno qu ehe podido vivir durante mi infancia y juventud.
      Ay qué pena da tener a los hijos lejos.Los míos por ahpra están, ambos trabajan y siguen formándose, pero claro, como están los trabajos y los sueldos de mmento se quedan aquí, y yo encantada. Y cuando se puedan independizar pues supongo que también lo estaré, auqnue sufriré, claro.
      Y sí, lo que cuenta es que estén bien.
      Muy feliz día.

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  5. Es buena idea esa de hacer paseos sorpresa, soltando a la perra y siguiéndola. Por lo que sé por ti de Gijón, cualquier sitio a donde vaya es bonito. Evocador, si además has pasado allí toda tu vida.

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    1. ¡Hola!
      Nosotros los llamamos paseos sin rumbo, jejejeje. Ella es la que dirige y nos encanta seguirla.
      Siiii, toda mi vida la he pasado aquí. He viajado y he estado unos meses en Madrid, pero vivr, vivir, siempre aquí.
      Muy feliz tarde.

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  6. Describes un gran paseo por esos lugares tan hermosos que visitamos hace unas semanas, También subimos al Cerro de Santa Catalina contemplando esas hermosas vistas, la escultura de Chillida y el Bunker. No lo pudimos ver todo, pero sin duda una hermosa ciudad.
    Abrazo.

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    1. Hola.
      Qué bien qu epudiésis subir al Cerro, es miuy bonito.
      Muy feliz tarde.

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  7. Será por eso por lo que no quiero perros, porque son ellos los que mandan, aunque si es verdad que gracias a que te obligan a salir, ya de paso se hace ejercicio, aunque el vuestro por la playa siempre sería mucho mejor.

    Saludos

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    1. Jajaja, esta llegó a nuestras vidas de la manera más casual del mundo, y ahora no podemos vivr sin ella.
      Nosotros somos de salir todo lo posible, pero sí que es verdad que desde hace unos meses tenemos todos otros horarios, y tener una perrita nos "obliga" a salir a andar mucho más, y eso siempre es bueno.
      Muy feliz tarde.

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  8. ¡Hola, Gemma! De nuevo nos coges de la mano y nos llevas contigo a ese paseo que nos regala fotos tan maravillosas como las que ofreces. Un abrazo!

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  9. está muy bien eso de dejar que la perrita os guíe. es una buena manera de revisitar lugares o de descubrirlos, según los conozcáis o no. sí, a pesar de las mascarillas, el ambiente es más alegre que el año pasado, se empieza a ver la luz...
    esas flores secas, seguro que las usarás para alguna manualidad. ;)
    besos!

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    1. Hola.
      Siiii, ella guía y siemrpe acierta.
      Estelugar en concreto lo conozco muy bien, he ido cientos de veces desde pequeña, pero siempre lo disfruto porque son diferentes etapas. Iba de niña, con las amigas, alguna cita...y lueg con mis hijos, y ahora ocn la perrita.
      Ay las manualidades, ya tengo algunas en marcha, me encanta adornar la casa con flores secas, está muy de moda este año.
      Feliz finde.

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  10. Tengo muchas ganas de salir de la ciudad y cambiar de aires y eso será cuando me pongan la segunda dosis de la vacuna, que es a finales de este mes.

    Besos.

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  11. Cuantas veces volvemos a los sitios de siempre y siempre descubrimos algo nuevo, la luz, el reflejo sobre las olas, un detalle que se nos había pasado...

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    1. Cierto, redescubrimos lugares que hemos visto mil veces y nos siguen cautivando.
      Feliz viernes.

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  12. Bello lugares que me gustaría conocer . Siempre es bueno caminar con tus mascotas, te trae gran alegría. Te mando un beso

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    1. Hola.
      Caminar con la perrita es genial, nos llena de alegría.
      Feliz viernes.

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  13. este tipo de paseos son geniales, relajan, se disfrutan, todo es bueno

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  14. Se disfruta mucho de esos paseos.. ganas dan de poder salir ya ..

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  15. Nosotros también disfrutamos de esos paseos con nuestra perrita aunque aquí pasa al revés es a mi a la que le encanta andar y hacer ejercicio y nuestra perra disfruta más estando tumbada no haciendo nada jajaja. Cuando llevamos media hora de paseo ya te mira como diciendo volvemos ya o que?

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    1. Jajaja, qué mal repartido está el mundo. La nuestra nos agota, jejejeje.
      Feliz lunes.

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  16. Hace unos días leí que vivir cerca del mar es mucho más saludable. Totalmente de acuerdo en esta época del año, porque si no fuera por mi paseo matutino/vespertino con remojo de pies en la orilla no sé qué haría.

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    1. Hola.
      Yo no podría vivir sin mar, ese paseo con remojo de pies nos dala vida.
      Feliz día.

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  17. Entonces, en distintos momentos tuviste compañía gatuna, para escribir, y perruna, en el paseo junto con tu hijo.
    Que buenas fotografías.
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola!
      Si, ha estado la cosa muy repartida, jejejeje.
      Feliz día.

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  18. Tus paseos son maravillosos, nos cuentas muchos chascarrillos de tus paseos y de tu vida. Un abrazo.

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