domingo, 24 de julio de 2011

Otra idea para las cestas


Ideas para aprovechar las compras impulsivas, cómo usar cestas para regalos.




Tal como os dije el otro día, poco a poco voy a ir explicando la utilidad que yo les di a las dichosas cestas que compré en aquellos chinos que liquidaban.
    Ahora que ya me había deshecho de una la sensación de culpabilidad había menguado un poco, pero aún así cuando las veía en el armario me sentía un poco caprichosa e impulsiva.
    Algo de tiempo después del famoso cumpleaños de la quinceañera a la que le preparé una cesta de baño tuve comida familiar. Sí, como suena, Comida Familiar, con mayúsculas.
     Una de mis cuñadas llevaba tiempo diciendo que nos debía una comida, que teníamos que ir a su casa y que de aquel fin de semana no pasaba.
    Así que ya teníamos planes para aquel radiante fin de semana, una comida a lo que yo debía llevar algo, porque no se debe ir a una casa con las manos vacías.
   La verdad es que estábamos a principios de mes, por eso ella organizaba la comida, y yo podía gastar un poco más, pero, sinceramente, no me apetecía empezar derrochando, egoístamente prefería dejar ese dinero para gastarlo por ahí con mis hijos. Así que me dije que nada de llevar pasteles, que éramos nosotros cuatro más los tres de la otra casa, por tanto una docena de pasteles no la iban a ver delante. Una tarta se me disparaba, y hacer un postre casero no me apetecía porque ya lo había hecho muchas veces y me parecía más de lo mismo. Siempre me quedaba el recurso de una botella de vino, y era la opción que había dejado en la recámara, aunque no me convencía demasiado.
    Y de pronto, esa noche, antes de dormir se me ocurrió preparar una cesta de fruta. Yo sabía que en aquella casa todos comían mucha fruta, así que me parecía un acierto.
  Al día siguiente saqué las cestas del armario y elegí la mayor de todas porque con fruta no era difícil de rellenar. Y otra vez cubrí el fondo con papel de seda, en este caso, blanco.
    Para comprar la fruta me fui a un súper para servirme yo misma, pues me daba rabia ir a la frutería y comprar una pieza o dos. Y lo primero que cogí fue una piña natural, que estaba de oferta a euro la pieza. Luego cogí algunas piezas sueltas, una lata de melocotón en almíbar que era barata y yo lo había visto en algunas cestas que exponían por ahí y compré nueces y avellanas al peso. Y en la sección de vinos tuve suerte y pillé una oferta genial, liquidaban unas botellas a noventa céntimos y no eran marca blanca, eran botellas de una bodega que liquidaba viejas existencias para lanzar su nueva promoción.
   En casa puse la piña en medio de la cesta, de pie, y la lata de melocotón en un lado y el vino en otro. Luego cubrí los huecos con la fruta suelta, que eran dos naranjas de mesa, dos plátanos, una pera y una manzana y seis o siete fresas. Las avellanas y las nueces las dejé cada una en las bolsitas transparentes en las que las había metido y las até con un lazo rojo. Luego envolví la cesta con celofán transparente de ese que yo siempre guardo y le puse un lazo rojo. Y cuando esa tarde salí con los niños cogí unas margaritas blancas grandes que hay por aquí y que me sacan de muchos apuros, y las dejé en agua hasta el día siguiente, y justo antes de salir, las puse en el centro del lazo. Y deberías haber visto la cara de mi cuñada cuando aparecí con aquella enorme cesta que yo había rellenado por menos de seis euros.
   A pesar de lo mucho que me arrepentí cuando compré las cestas, ahora, desde la experiencia, yo os recomendaría que siempre tuvierais una cesta de tamaño mediano en casa porque si te surge un regalo inesperado puedes rellenarla con algo barato y quedas fenomenal. En cierta ocasión mi madre regaló una cesta con plantas y también fue un éxito, y solo compramos dos plantinas de euro, el resto fueron esquejes de las que teníamos en casa. Incluso pusimos unas figuras que vendían en la tienda Casa, una ranita creo que era, y quedó espectacular. Y otra vez, con unas piñas que habíamos cogido, unas ramitas de pino y unas velas hicimos un centro de Navidad precioso, y barato. Bueno, por hoy os dejo. Y os pongo un par de fotos de un cumple de esos baratos que yo digo. Los sándwiches los hice de ensaladilla rusa y me quedaron muy aparentes. Y los frutos secos, patitas y demás me salieron tirados, y al repartirlos en platos chulos parecen mucho más. Y los bollos preñaos eran de una panadería que ya cerró que los vendían a cinco céntimos la unidad. Vais a ver lo bien que quedó sin que se resintiera mi bolsillo. Además me dejaron una pequeña finca así que me resultó muy cómodo hacerlo allí. Y pongo también una de la cena de los viernes, en este caso Halloween.

3 comentarios:

  1. Te sigo hermosa, animo con el blog, hay q ser constante.
    Te añado a los blogs q sigo. Un saludo nena ^^

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  2. Muchas gracias. Poco a poco espero llenar esto de ideas.

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