jueves, 13 de febrero de 2020

Reflexión: una carta de amor

Jueves reflexivo: amor

Hola a todos y bienvenidos. ¿Qué tal ha ido la semana? Espero que genial.
Hoy estamos a jueves, toca post improvisado y la casa está en silencio, mis animales duermen y el aroma a café recién hecho invade la habitación, así que sin más rollo, empezamos.

carta-amor


Mañana es San Valentín, un día lleno de defensores y detractores. Yo estoy en un punto intermedio, me gusta celebrarlo todo, así que este sería un día para añadir al calendario, pero no quiero celebrar el amor solo ese día, eso es algo que se cuida cada día.

Mis lectores habituales ya sabéis que me cuesta mucho compartir mis relatos. Si, lo sé, es una contradicción porque escribo un blog, pero no es lo mismo, me cuesta, al igual que no supero lo de ir a presentaciones de libros, lo mío es el anonimato.

Pues hoy me he animado a compartir una carta de amor con la que participé hace algo más de un año en un certamen y tuve mucha suerte porque fue ganadora. Espero que os guste.

                                        SUEÑOS DE ATARDECERES

Querido Miguel:

Espero que cuando leas estas líneas puedas perdonarme por empezar esta carta de una forma tan distante, o más bien tan convencional. En realidad me gustaría empezar diciendo algo así como amor mío, o dueño de mis sentimientos, o cualquiera de las palabras que puedan expresar, aunque solo sea un poco, lo que eres para mí. Pero no puedo hacerlo, no puedo, porque aunque tú eres mi gran y único amor, aunque tú eres lo que da sentido a mi vida, en realidad no me perteneces. Ante la ley solo ha de dirigirse a ti así la mujer con la que te casaste.

Muchas veces, cuando el sueño se niega a venir a buscarme, y espero impaciente la amanecida mirando por la ventana, pienso en nosotros. Y con los ojos anegados en lágrimas y el corazón cargado de impotencia me pregunto por qué tuvimos que nacer en unos años tan difíciles.

Me gustaría saber por qué la guerra tuvo que cruzarse en nuestros caminos, y casi sin darme cuenta, me encuentro pensando en aquellos años infantiles, cuando compartíamos juegos y no sospechábamos lo que el destino habría de depararnos. Éramos un par de chiquillos felices y mirábamos al mundo con los ojos de la inocencia. Pero el correr del tiempo habría de despertar nuestros sentimientos, y desde que aquel lejano día, en el maizal de Aurelio, cuando ambos supimos que nos queríamos, mi vida no volvió a ser como antes.

A veces, cuando miro por la ventana y veo a dos muchachos caminando de la mano, diciéndose cualquier cosa al oído, doy un puñetazo en el cristal y me pregunto por qué nosotros no pudimos. Si, si, lo sé. Que la Guerra lo hizo todo difícil, que la familia había apalabrado tu boda y nuestro amor no habría de entenderse.
Pero nosotros siempre fuimos diferentes. Jamás nos importó lo que otros pudieran pensar. Nunca quisimos ser como los demás, preferíamos nadar contracorriente, y a pesar de todo éramos felices. 

Si cierro los ojos y paseo por los recuerdos, aún me parece verte caminando a la orilla del río, sonriendo entre los reflejos irisados del agua, y agachándote para coger piedrecitas y hacerlas rebotar. Y recuerdo tu risa, limpia como las aguas del río, cuando me veías tirar una y otra vez piedras que nunca podía hacer rebotar. Pero no me importaba; solo quería perderme en tus ojos cristalinos y dejarme llevar por el calor de la tarde.

Y recuerdo las puestas de sol junto al molino, sentados detrás de las rocas que nos resguardaban de las miradas indiscretas. Cuando los últimos rayos de sol iluminaban nuestras caras nos jurábamos amor eterno, y prometíamos buscar una manera; tenía que haber alguna forma de estar juntos. No podía ser tan difícil.

Después todo cambió. Y sin previo aviso y sin que nadie estuviese preparado, la vida nos golpeó. Nos golpeó cruelmente, nos golpeó de frente y de lado, de día y de noche, sin dejar espacio para que nos pudiéramos levantar. Y a partir de entonces, la luz anaranjada de los atardeceres solo iluminaba rostros derrotados de madres que perdían a sus hijos y de viudas que lloraban a sus esposos.

Y cuando pensaba que nada podía ir peor, que lo más duro que podía pasar era la contienda cruel y dolorosa que enfrentaba a hermanos, algo destruyó mi única esperanza; tu familia te obligaba a casarte con ella. Decían que tenías que cuidar tu porvenir, que la guerra podía durar mucho, tal vez demasiado, y tenías que pensar en tu futuro. Y en este caso tu futuro era ella.

Si vuelvo a cerrar los ojos, a mi memoria acuden las imágenes de nuestra última tarde juntos. Tú llorabas y yo suplicaba, no podías dar la espalda a tu familia y dejarte llevar por el corazón, y estabas condenando tu vida al fracaso. Yo te necesitaba, te quería en cada segundo de vida que pudiese quedarme. No podía vivir sin ti. Me había acostumbrado tanto a tu presencia que era demasiado tarde para que desaparecieras de mi vida.

La noche antes de tu boda lloré como jamás lo había hecho y las lágrimas empaparon la almohada y mi alma. Y aunque los sueños se rompían en mil pedazos, y casi podía oír el ruido que hacían al chocar contra el suelo, a pesar de haber dejado las ganas de vivir en el rincón más oscuro y recóndito, a pesar de todo, acudí a la iglesia con una falsa sonrisa pintada en mi cara. Y te felicité cuando todos los hicieron. Y  al cruzarse nuestras miradas sentí como el mundo se paraba y durante un instante, y tuve la tentación de darte el más dulce y tierno beso, mientras les gritaba a todos los que habían acudido a ver aquella farsa que nos queríamos. Pero ese instante pasó como un soplo y yo me alejé para siempre de ti y de tu vida.

Los meses pasaban y la guerra era cada vez más dura. Las familias estaban enfrentadas, los amigos morían o se iban al monte, y llegó el día en que tuviste que partir. Tu nueva vida estaba en el frente.

Aquel amanecer, en la estación, te despedías de tu mujer mientras tus ojos me miraban, escondido tras las madres y esposas que veían a los hombres partir hacia el infierno.

A pesar del tiempo transcurrido aún me parece verte, tan elegante con tu uniforme nuevo, subiendo la escalerilla. Y cuando tu esposa miraba hacia otro lado, cuando en el mundo solo estábamos tú y yo, te giraste y me enviaste un beso, un tierno beso que viajó a través del aire frío del amanecer. Luego entraste en aquel sucio vagón de tercera y desapareciste entre brumas y traqueteos.

Jamás recibí una carta tuya. No sabía nada. Ni una palabra. Nunca supe si me echabas de menos o tenías miedo en aquellas terribles batallas que todos contaban. En realidad nunca supe nada,, solo podía imaginarlo. Pero me asustaba tanto que prefería recordar momentos buenos, instantes que eran solo nuestros.

Pero el momento de aquellos años que más acude a mi memora no es de atardecers y abrazos escondidos, ni sueños amalgamados junto al río. No. Es de un día en que vi a tu madre en la tienda. Estaba tan feliz que no dejaba de repetir que llegabas en un par de días, y añadía entre lágrimas que era cuestión de horas volver a abrazarte.

Aquella tarde fui a la estación. Sabía que era arriesgado pero te añoraba tanto que no pude evitarlo. Estaba de nuevo tras madres y esposas, y cuando el tren llegó apenas pude ver nada tras mi absurdo parapeto.
El andén era un caos de personas corriendo arriba y abajo, y el humo del tren y el sonido de la locomotora me impedían enterarme de lo que sucedía. Así que solo pude esperar, esperar para ver a la razón de mi existencia.

Cuando la gente se fue marchando, entre la neblina, pude ver a tu madre y a tu esposa abrazadas llorando. Y justo a su lado, contemplé con incredulidad, aquella caja de madera, tosca y sin brillo, donde se suponía que estabas tú. No podía creerlo. ¡No podías ser tú! Quizás había algún fallo en la identificación, tal vez habías cogido otro tren por equivocación y en aquella odiosa caja descansaba algún muchacho sin familia. Pero eras tú. Tú. La persona por la que habría dado todo, el hombre por el que me habría condenado al desprecio y al rechazo. Y la escena transcurría despacio, como a cámara lenta, como si le estuviese ocurriendo a otra persona y yo solo fuese el observador. Pero en algún momento algo me hizo ver que realmente eras tú. Y ese día, contemplando una caja donde estaban mis sueños rotos, la vida dejó de tener sentido para mí.

Durante todos estos años he pensado en ti cada día. Jamás me casé ni tuve hijos, y he vivido aguardando el momento en que volveremos a encontrarnos. Por eso quiero escribirte. A pesar de todo lo compartido me he dado cuenta de que nunca nos escribimos una carta de amor. Así que quiero hacerlo ahora, y tú sabrás que no te he olvidado. Y quiero regalarte estos versos que te dedico, palabras que son un breve reflejo de lo que siento.


Tú me conociste cuando apenas
medía lo que mide un suspiro,
y poco a poco fui creciendo, 
mientras mi corazón crecía contigo. 

¡Cómo quisiera volver a aquellos días
en que mi peor dolor era tan breve,
que solo asomaba un resquicio en el umbral
de mi esperanza, como un silencio leve! 


Así que sigo esperando
a que vuelvas a envolverme en tu terciopelo,
quiero sentirte como te sentía
antes de vestir mi alma de duelo.

Hoy más que nunca anhelo sentir el calor que emanabas y que no he vuelto a encontrar. Pensar en ti hace que se vaya lo malo, recordar tus ojos verdes y transparentes me llena de paz y ansío volver a perderme en ellos.
Necesito volver a ti, mi vida solo será una vida cuando volvamos a encontrarnos. Ahora todo será distinto; nuestro amor ya no será clandestino y no volveremos a separanos.

La eternidad se extiende ante nosotros limpia y pura, y será solo nuestra. Por fin estaremos juntos y podremos llenar de calor nuestras almas heladas. Por eso estoy aquí junto a tu tumba, y me acuesto a un lado, con mi cara cerca de donde creo que está la tuya. El cielo de la tarde está tornasolado, algunas nubes salpican el azul que ya empieza a mezclarse con el naranja, y en medio de todas estas pinceladas veo nuestros sueños. Y sé que por fin ha llegado el momento de estar juntos. Después de tan larga espera el vacío empezará de nuevo a llenarse. ¡Te he echado tanto de menos! Ahora es nuestro momento y por fin mi alma descansará. Y quizás, en este tibio atardecer, empiece a cumplirse alguno de aquellos sueños.

Ahora que ya no queda nadie en este camposanto viejo  lleno de malos recuerdos, puedo verte. Te veo tan claramente como aquella última vez en el andén.  Llevas el uniforme y tu cara es tan dulce como entonces. Y bajo este sol que ya dice adiós siento que todo está como tiene que estar, que volvemos a encontrarnos y ya estaremos juntos para siempre. Así que me levanto para verte mejor, y me despido porque dentro de algunos instantes ya no será necesaria esta carta , pues podré decirte todo lo que me he guardado estos años, mientras me pierdo en tus ojos. Y siento que nada podrá ir mal, ahora ya no.

Te quiere con el alma y anhela volver a tus brazos, Eduardo.

Y hasta aquí la carta. Sé que es muy larga, era la longitud que pedían así que espero que no os parezca pesada.

Ya sé que dhoy tocaba post improvisado pero esto se me ha ocurrido así, de repente, y ya que en cierto modo es improvisación, pues aprovecho y la comparto, porque sé que si lo pienso mucho no me atreveré.

Mil gracias por leerme y nos vemos el sábao en el repaso y con algún especial.
Feliz día a todos.
 
   


 
 

50 comentarios:

  1. No tuviste ninguna suerte, Marigem. Es una carta preciosa y el premio simplemente le hizo justicia. Me ha encantado.
    Feliz jueves.

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    1. ¡Hola!
      Muchas gracias por tus palabras y me alegra mucho que te guste.
      Muy feliz jueves.

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  2. Yo soy de quienes no me gusta San Valentín, enhorabuena por haber sido premiada por la carta, y repito lo que ya te comenté el otro día respecto a las presentaciones de libros, nunca se hacen si el autor no quiere, vamos que no es un requisito de la editorial que lo publica, más bien son los autores quienes van locos para hacer presentaciones de tus libros, averigua bien esto porque creo que estás muy equivocada en tu apreciación.


    Besos

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    1. Hola.
      Muchas gracias y voy a averiguarlo. En mi caso, que fueron ellos quienes me contactaron, insistieron en este punto, me decían que es cuando mas se vende(claro, entre familia y amigos se vende bastante), supongo que al ser una editorial pequeñita.
      Si tuviese más tiempo para corregir y prepararlo todo bien lo haría en Amazon pero a día de hoy me resulta imposible.
      Mil gracias por leerme y comentar, Reme, se te echa de menos en tu blog.

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  3. Qué pena que se hayan perdido las cartas de amor, porque me parece un regalo precioso, más allá de que la tuya fuera para un concurso.
    Respecto a San Valentín, que celebres ese día no significa que sólo te acuerdes del amor ese día, sino que lo celebras y aprovechas para hacer una "fiesta" que nunca está de más un disfrute extra, aunque luego lo lleves en tu vida habitual integrado. Lo de odiar una fecha por odiarla, creando separaciones entre quien lo disfruta y quien no, me da pereza.
    Si no te gusta el pastel, no te lo comas, pero deja que quien sí gusta de él lo disfrute.
    Besos!

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    1. Hola.
      Si, es una pena qu ese periera esta costumbre, con la ilusión qu ehacía recibirlas, y escribirlas.
      Opino igual de San Valentín, yo intento celebrarlo pero sin escuiar la relación el resto del año, de hecho este año al ser viernes podremos celebrarlo bastante mejor que otras veces. Odiar una fecha es perder tiempo de tu vida, directamente.
      Jajaja, eso pienso yo, deja que los demás disfruten.
      Muy feliz día.

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  4. estás hecha toda una poetisa enamorada, me ha encantado. feliz jueves preciosa

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  5. Muy bonita!! Yo escribí en su época cartas a mi marido.... pero creo que de amor romántico no eran ajajaj. Bs.

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    1. Jajaja, esas molan mucho pero si las presento a un concurso me descalifican.
      Muy feliz día.

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  6. ¡Hola, Gema!
    Francamente no me ha importado la extensión, por lo que no me extraña nada que obtuvieras ese primer puesto en el certamen, ya que Sueños de atardeceres, es un texto conmovedor y muy bien escrito. Por supuesto me ha encantado la lectura y el manejo de la trama para llevarnos sutilmente por este difícil y complicado mundo de la homosexualidad, cuando el amor se hace tan presente y los prejuicios se interponen.
    ¡Feliz jueves!

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    1. ¡Hola!
      Qué bien que te guste y que te parezca bien escrito, me hace mucha ilusión.
      Creo que es un tema complicado, triste y que aún no está normalizado, aunque por fortuna, algo se ha avanzado.
      Muy feliz día.

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  7. Preciosa carta de amor, Marigem. El día de San Valentín hay quien lo celebra y otros no. Nosotros antes lo celebrábamos pero con el paso del tiempo va pasando, no sin nombrarlo y si lo celebramos salimos a tomar algo. Una abrazo.

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    1. Muchas gracias Mamen.
      Bueno,salir a tomar algo está bien, y no celebrarlo también, más en tu caso, que has repetido el viaje de la luna de miel, eso sí que es genial.
      Muy feliz día.

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  8. Precisa carta con una firma que ya se anunciaba por algún adjetivo en masculino. Muy buena forma de celebrar San Valentín con un amor de los que a muchos les gustaría barrer de este mundo, aunque por suerte y para su desgracia, es amor como cualquier otro.
    Un beso.

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    1. Hola Rosa.
      Nunca releo mis escritos y al pasarla al post(estaba en pdf y tuve que transcribirla) pensé en esos adjetivos masculinos que anulan el factor sorpresa, ainsssss.
      Y sí, es un amor como cualquier otro y que tenemos que normalizar.
      Muy feliz jueves.

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  9. Aunque nunca he celebrado San Valentín, no quiere ello decir que no sea romántico, pues el romanticismo se expresa de muchas formas y en distintos momentos de la vida. En cuanto a esta carta, es a la vez romántica y muy dolorosa. Expresar el gran amor a alguien que ya no está entre nosotros sustituye la simple ternura por un gran pesar y desconsuelo, pero sirve para desahogar los sentimientos tanto tiempo reprimidos y prohibidos.
    Me ha ecantado.
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola!
      Claro, se puede ser romántico de mil formas, yo me aplico el Hakuna matata, vive y deja vivir y que cada uno haga lo que quiera.
      Es triste, pero por desgracia ha habido muchos casos así, no necesariamente muerto en la guerra pero si que han dsufrido por ese amor prohibio.
      Muy feliz día y gracias por leerme.

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  10. Una carta preciosa, no soy fan de San Valentin pero tampoco lo critico. Un besazo

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    1. Me alegra mucho que te guste y eso es lo mejor, si por lo que sea no te gusta, pues no lo criticas.
      Muy feliz tarde.

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  11. Respuestas
    1. Hola.
      Afortunadamente no soy creyente y no quiero heredar ningún reino, con vivir en la tierra feliz, en paz y rodeada de gente a quien querer y que me quiera tengo suficiente.
      Los siento pero me importa muy poco lo que piense alguien que participò en el martirio de Estaban. He viajado un poco y he estado en algunos de los lugares donde èl intentaba predicar y...mejor no imponer a otros nuestras creencias. Este señor no descubrió la penicilina, ni salvó vidas, ni dejó una obra de arte memorable. No, lo siento, yo tengo otros referentes.

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    2. A San Esteban no lo mataron los suyos. Qué barbaridad. y salvó cientos de vidas física y espiritualmente, como todos los apóstoles. Qué poco sabes de este tema.

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    3. todavía no se había convertido por entonces.

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    4. Mira, no entro nunca en polémicas de política o religión, pero por alusiones te responderé.

      Lo primero, al martirio de San Esteban asistió, aunque no se hubiese convertido era un fariseo que lo presenció. Lo puedes buscar en mil sitios, te dejo en elnlace de wikipedia por ir a lo obvio y no perder minutos en búsquedas. https://es.wikipedia.org/wiki/Esteban_(m%C3%A1rtir)

      Segundo, sé más de lo que crees pero te aseguro que s un tema que no me interesa, con saber lo justo de la parte histórica para poder disfrutar el arte vooy sobrada. No salvó ninguna vida, intentar imponer tu dogma no es salvar, es alienar. Prefiero quedarme con científicos, médicos o escritores, ellos si enriquecen física y espiritualmente.

      No soy creyente, por lo tanto no me preocupa mi espíritu. El día tiene 24 horas, y las que no paso haciendo las cosas vitales como trabajar, cocinar, dormir o ducharme, las dedico a intentar ser feliz sin hacer mal a nadie, no buscando la parte negativa de todo lo que ocurre alrededor.

      Ni me interesan los apóstoles, ni me creo nada que no me demuestren empíricamente. Si creo en la bondad, en que todos somos iguales y que no hay que poner etiquetas al amor. Y si a una persona homosexual no se le permite la entrada en un reino en el que la mayoría no creemos, tampoco es que les/nos preocupe. Lo importante es ser felices ahora, no buscar siempre lo malo, al contrario, disfrutar que la vida es breve.

      A mí, al menos, no me amargan mis días las creencias, lo que otros piensen o hagan con sus vidas ni doy vueltas a las cosas gastando preciosos minutos que puedo disfrutar. Me importa la situación política cuando hablamos de guerras, corrupción o violencia. Y me suelo informar de los cambios en educación, pero nada más. No soy monotemática ni busco la vuelta de tuerca cuando gobierna un partido que yo no he votado.

      Y este mundo es más rico gracias a la diversidad. Mi vida no sería la misma sin la música de Queen, las pelis de Rock Hudson o Anthony Perkins, las tardes de discoteca bailando con George Michael o Elton Jonh, ni las risas que nos echamos con Sheldom Cooper, interpretado por Jim Parsons. Ahhhh, y Amenábar me tiene enganchadita. Por no hablar de Oscar Wilde, Truman Capote o Lorca. Y claro, mis preferidas, Patricia Higshmith, Virginia Wolf y Gloria Fuertes. Nada, vamos a borrarlos a todos por ser homosexuales. Pues no, ellos han hecho mi mundo rico y diverso, y el de mi familia, pues supe de la existencia de la mayoría gracias a mis padres, que nunca han etiquetado a las personas. Como curiosidad diré que tengo dos primos que se llaman igual, y uno es gay. Pues para referirno a ellos no decimos fulanito el hetero y fulanito el gay sino fulanito el carpintero o fulanito el electricista, porque en mi casa me han enseñado a valorar a la gente por su bondad y sus actos, no por creencias, razas u orientaciones.

      Podría extenderme mucho pero lo dejo aquí diciendo que uno de mis lemas es: Hakuna Matata, vive y deja vivir, hakuna matata, vive y sé feliz. La música, por cierto, es de Elton John.

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    5. Yo a lo que me refiero es que en el concepto de cielo no estaban los homosexuales. La Biblia está llena de referencias contra la sodomía. Eso es todo. Y me encanta Elton John. Es aparte.

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  12. Hola guapa.
    Anda ese final no me lo esperaba. La verdad que me ha gustado mucho, escribes muy bien. Ya sabes que hace unos tres años me animé a intentarlo animada por tus relatos pero chica yo no tengo inventiva y mejor me dedico a otra cosa jejej
    Besos

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    1. Hola.
      Me alegra mucho que te guste, de verdad.
      Jajaja, mujer, claro qu etienes inventiva, a veces depende de otras cosas; el momento, problemas, tiempo...
      Muy feliz día.

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  13. una carta muy bonita y sentida, merecida ganadora de aquel certamen!!
    compadezco a la protagonista del relato. el hombre de su vida se casaba con otra mujer por presiones de su familia, y luego perdía la vida en la guerra...
    el poema que hay dentro de la carta es muy bonito. también sabes escribir en verso. ;)
    mañana san valentín, además cae en viernes. besos!

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    1. Hola.
      Me alegra un montón qu et eguste. El prota es un chico, y claro, en aquella época...
      ¿Te gusta el poema? Es que yo durante años escribí poesía, que me encanta, pero no sé, no me acaban de convencer nunca.
      Siiii, al ser viernes siempre se puede hacer algo un poco extra.
      Miu feliz tarde.

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  14. Aunque un poco triste una carta muy bonita y merecedora del premio. Felicidades y un besazo.

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  15. Que familia tan desagradable, lo obligaron a renunciar a su felicidad, por un futuro que no tendría.
    Bien contado. Merecido que ganaste.
    Besos.

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    1. Hola.
      Por desgracia aquí en España en esos años era algo común. Y eso con suerte, mira Lorca, que lo fusilaron.
      Muy feliz día.

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  16. Es una preciosidad. Me ha encantado y sobre todo el final es sorprendente. Te felicito, eres una magnífica escritora.
    Besitos.

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    1. Muchas gracias, me laegra un montón que te guste.
      Feliz domingo.

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  17. Hola.
    Es una carta preciosa aunque no has tenido mucha suerte. A mi el día de San Valentin, como que me da igual, lo trato como un día mas. Creo que el amor se tiene que celebrar todo el año (mediante gestos, algún regalo, escapadas y lo mas importante, estar con esas personas que tanto quieres) no solo un día.
    Nos leemos.

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    1. ¡Hola!
      Muchas gracias aunque suerte...es ficción ya quue son dos chicos.
      Claro, el amor hay que cuidarlo siempre.
      Muy feliz día.

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  18. Qué bonita y qué tierna es. De verdad que tienes un don.
    Un abrazo.

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  19. A mí también me encanta celebrarlo todo. Vamos que pasa un coche de bomberos por la puerta de casa y ya se me van los pies detrás de las sirenas. Yo le doy un sí a San Valentín. Y por supuesto un sobresaliente a tu carta porque es muy conmovedora y emocionante.
    Un fuerte abrazo y feliz día.

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  20. Celebrar es maravilloso tu primera can el primer beso
    el dolor quizás latente en uno mismo
    es por eso que es maravilloso tener un blog
    Bonita tu carta muchacha

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  21. Hola! A mi me gusto mucho, una carta muy bonita. Besos

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  22. Es una preciosidad de carta y sobre todo me ha encantado ese final que no esperaba, Enhorabuena y escribe mas que lo hace smuy bien, independientemente si lo presentas a un certamen o no.
    En cuanto al tema de la Homosexualidad, mi padre tenía un primo que es gay, y mi hermana sus dos mejores amigos lo son, y son las personas mas encantadoras y educadas que he visto en mi vida, y yo soy de las que no juzgo por el sexo de una persona o sus gustos, yo miro a las personas, nada mas, y esta sociedad debería ser así, mas tolerante, pero hija, nos falta por avanzar mucho, ah y una de las mejores compis que he tenido en el colegio, Inma Serrano, es lesbiana y que, pero por eso no dejo de quererla mucho como persona, y que canta que ni te cuento, un encanto de persona, en fin, que la gente hay que mirarla con los ojos de lo que son como personas y así me gusta mirar a mi a la gente, no juzgo, me da rabia que juzguen a la gente.
    Perdona el rollo.

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    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Muchísimas gracias por tus palabras y tu ánimo, me alegra mucho que te guste.

      Opino exactamente igual que tú respecto a homosexualidad. Tengo gente en mi círculo que lo es, y gente que no, y para mí son todos absolutamente iguales, es que me importa poco o mada lo que hagan en su vida privada. Mis hijos tienen dos amigos trans y para nosotros es algo normal, de hecho no nos referimos a ellos como los trans ni siquiera pensamos en eso, es algo tan normal...es una pena que la gente juzgue. Entiendo que antiguamente había otra mentalidad, pero también es relativo porque pienso en los padres de un primo mi padre que es gay, que murieron con noventa y tantos años, y que siempre lo apoyaron y me doy cuenta de que no solo es por la época; hay gente comprensiva y gente con una mente atascada.

      De rollo nada, me encanta el comentario, es una pena que sea anónimo porque no sé si tienes blog o como dirigirme a ti, pero mil gracias por comentar y por no juzgar a la gente, ojalá todos hiciesen lo mismo.
      Muy feliz noche.

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  23. Creo que estoy en el mismo punto que tu en cuanto a San Valentin. Me ha encantado la carta. Que redonda, que intensa, amarga, y sorprendente. Muy merecido el premio. Gracias por compartirla.
    Espero que hayas disfrutado el finde!
    Un besote

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    Respuestas
    1. Hola.
      Me alegra coincidir en lo de San Valentín.
      Y me alegra qu ete guste la carte, que es amarga, si...
      Muy feliz día y el finde no ha estaod mal, lo necesitaba que llevo dos semanas horribles.
      Feliz noche.

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