martes, 14 de junio de 2016

Martes de relato.

Relato del martes.

Hola a todos y bienvenidos un martes más. ¿Qué tal te va la semana? Aquí poco a poco el veranito se deja ver.

Hoy me apetecía compartir un relato, en vez de poner alguno de los que tengo voy a poner un relatito corto para entretenernos un poquito. Lo he escrito sobre la marcha, y no va muy repasado pero espero que os guste, es sencillo, sin pretensiones, solo para relajarnos. ¿Os apetece?

Y sin más rollo empezamos.





                                      Recuerdos embotellados.

  María siempre quiso detener el tiempo. Fue una niña feliz, muy feliz, que saboreaba cada instante de la forma más intensa.
Era una apasionada de la vida que quería revivir los momentos buenos una y otra vez.

Su familia siempre la comprendió, pero no sabían como ayudarla así que al cumplir 16 años viajaron por el mundo, visitaron a los más sabios magos, a las hadas más listas, se colaron en los santuarios de los elfos y leyeron los viejos diarios de los duendes, y juntando todos esos pedacitos de sabiduría María aprendió a embotellar los recuerdos.

Desde ese momento, en una vieja habitación rodeada de hierbas aromáticas y de incunables se pasaba las horas embotellando recuerdos y los guardaba cuidadosamente etiquetados en una vieja alacena.

Y cuando se sentía melancólica o quería volver atrás en el tiempo elegía cuidadosamente una botella, apagaba las luces, abría la botella y se deleitaba en esos instantes que tanto había disfrutado, podía saborearlos de nuevo.

Pero el tiempo pasa, sigue su camino inexorablemente y una de esas mañanas después de la lluvia en las que el sol brilla más que de costumbre y el cielo es más azul que nunca, con ese aire a cielo recién lavado que tanto le gusta  a María, encuentra el amor.

Y desde ese momento sus recuerdos embotellados no tiene solo su imagen, sus recuerdos ahora son de los dos, están llenos de risas, de caricias y de felicidad.

Muchas tardes de invierno se sentaban juntos, muy juntos, con las cortinas fuertemente cerradas y abrían una tras otra las botellas que contenían esos recuerdos que tanto les gustaba contemplar.
En cuanto María quitaba el viejo corcho la estancia se llenaba de esos olores del ayer que les hacían viajar en el tiempo, y así pasaban sus días, rodeados de viejos recuerdos.

Los años iban pasando, sus padres se fueron y la vida no quiso regalarles hijos pero María aprendió a vivir con ello, tenía tantos recuerdos a su alrededor que no necesitaba nada más.

Con el correr del tiempo empezó a ver solamente los recuerdos de su juventud, no le gustaba verse ya mayor, prefería contemplar los momentos de antaño donde todo era felicidad. Y así gastaba su vida, entre recuerdos y abrazos de amor verdadero de su marido.

Y una fría mañana de febrero, cuando el cielo de nuevo brillaba después de la lluvia su marido la dejó para siempre, no pudo quedarse a pesar del amor que los unía y ella tuvo que dejarlo partir.

Esa misma noche María fue al cementerio, y bajo la luna llena y rodeada de un perturbador silencio se sentó junto a la tumba de su amado y abrió una de aquellas botellas cargadas de recuerdos. En medio de la noche, las imágenes de su boda llenaron el cementerio; y ella, con las lágrimas surcando su cara, pudo verse a sí misma, joven y radiante saliendo de la iglesia del pueblo, rodeada de todos aquellos que ahora reposaban en ese mismo cementerio. A pesar de dedicar toda su vida a retener recuerdos, no había podido retenerlos a ellos. Y con las imágenes desdibujadas por las lágrimas, siguió contemplando su boda.

                                                              FIN

Bueno, hasta aquí el relato, espero que os guste, está hecho así sobre la marcha, inspirándome en un relato que escribí cuando era adolescente y me inspiré en una frase de la serie que veía entonces, Sensación de vivir. 
Es precioso recordar todo lo bueno, es genial ser melancólico y añorar pero hay que disfrutar el presente para no vivir atrapados en los recuerdos.

Mil gracias por leerme y nos vemos mañana miércoles.

Y a vosotros;¿os gustaría embotellar los recuerdos?¿Y querríais detener el tiempo?

Un besooooooo!!!!!!!!!!!!!

30 comentarios:

  1. Pues me has llenado el pecho de congoja, o sea, me has emocionado de verdad. Es un relato muy bonito, Gema. Me gusta tu sensibilidad e imaginación :)
    Besos

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    1. Hola!!!!!
      Siento haberte llenado de congoja pero me alegra que te haya gustado.
      Un besito.

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  2. Un bonito relato lleno de recuerdos del pasado que nunca volverán , pero si los recuerdos. Un abrazo

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  3. Muy bonito y muy nostálgico aunque me parece bastante triste vivir solo de recuerdos!!!!


    Besos

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    1. Hola Reme!!!!
      Siiii, es muy triste vivir solo de recuerdos, al final te das cuenta de que no has vivido.
      Besos.

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  4. Recuerdos son los que tengo yo ahora, esos que permanentemente aparecen cuando paso por algún lugar y me acuerdo de mi padre, o cuando veo algo que le gustaba como el otro dia las navajas, que quería comprar mi chico y me recordó a él sin duda, en fin la vida cuando alguien se nos va son recuerdos, y la felicidad compartida, pero así es la vida. un besazo y es un relato precioso. TERE.

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    1. Hola!!!!1
      Es que ahora estás en un momento muy duro, te entiendo a la perfección, a día de hoy hay cosas que no como por esa razón, por los recuerdos.
      Pronto te dejarás llevar por los recuerdos y sonreirás, ya lo verás, el dolor no se va pero se mitiga.
      Un beso enorme y me alegra que te guste.

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  5. Muy bonito el relato!!! A mí lo de detener el tiempo como que no. Por muy feliz que sea un momento tiene que terminar cansando vivirlo constantemente. De todas formas, lo de embotellar recuerdos sí que estaría bien. Un besote!!!

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    1. Gracias!!!!
      Yo creo que sería un poco como vivir una y otra vez el día de la marmota, pero sí que me gustaría embotellar algunos recuerdos, uno por año o algo así, sin abusar.
      Besos!!!!!!

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  6. Un relato precioso. Qué poder de evocación el de los recuerdos y cuán valiosos se vuelven cuando las personas que los protagonizan ya no están entre nosotros. Siempre he pensado que recordar es vivir otra vez aquello que se recuerda, aunque más tenuemente pues siempre se pierden sensaciones con el tiempo y la memoria es traicionera.
    Me tienes que presentar a María para que me enseñe a embotellar recuerdos.
    Un beso, Gema.

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    1. Hola!!!!!
      Me alegra muchísimo que te guste.
      La verdad es que la memoria es traicionera y se pierden sensaciones, es cierto, por eso María buscó otro sistema. Siiiiiii, te la presentaré.
      Besos.

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  7. Un relato muy bonito lleno de nostalgia. Aunque quiero creer que no solo vivía de esos recuerdos, ya que de alguna manera los habrá conseguido, jejeje.
    Me ha gustado mucho.
    Un besillo.

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    1. Hola!!!! Yo también quiero creer que vivía también del día a día pero llegó un momento en que los recuerdos fueron más importantes que el presente.
      Besos y me alegra que te guste.

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  8. es buena idea que hayas escrito este relato basado en una idea que tuviste de adolescente, pero con los recursos expresivos que tienes ahora. por otro lado, los relatos escritos sobre la marcha reflejan los pensamientos e inquietudes que tenemos en ese momento.
    sería bonito que los recuerdos se pudieran embotellar, para tenerlos conservados sin que pierdan matices. y dicen que es bueno pensar en cosas agradables que te pasaron, si te sientes bajo de ánimo o si quieres irte a la cama con pensamientos positivos.
    la ilustración es de tu hija? parece su estilo.
    besitos, gema!!

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    1. Hola!!!!!
      Me alegra que te guste la idea. Recuerdo perfectamente cuando se me ocurrió, fue con una frase que le decía Emily Valentine a Brandon, se me quedó grabada.
      A mí me encanataría embotellar algunos, no todos pero sí algunos.
      Siiii, el dibujo es de mi hija, de hace tiempo.
      Un besito y mil gracias por comentar.

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  9. He leído esta historia como el niño que escucha un cuento fascinante. Porque este relato tiene la categoría de un buen cuento y, además, con el gran mérito de haber sido escrito sobre la marcha.
    Yo, que soy un nostálgico irredento, echo en falta una gran colección de frascos que liberen esos recuerdos tan bonitos que todos tenemos y que se van evaporando, pero nadie me enseñó a embotellarlos.
    Un abrazo.

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    1. Hola!!!!
      Muchísimas gracias por tus palabras, me alegra un montón que te haya gustado.
      Siiii, yo también quiero esos frascos, no demasiados pero alguno me vendría genial.
      Un abrazo.

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  10. Qué relato tan agradable de leer, Gema, ha sido un placer. Recordar y almacenar recuerdos (en botella o no) es bonito pero peligroso si allí se va y viene con frecuencia. Lo he podído percibir también en tu relato cuando has dicho que "empezó a ver solamente los recuerdos de su juventud, no le gustaba verse ya mayor". Pero, a la vez, ¿qué haríamos sin recuerdos? el pasado conforma nuestro presente y es preciso que estén ahí.
    Me ha encantado tu relato y la reflexión de fondo, ¡gracias!
    Un beso

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    1. Hola Chelo!!!!
      Muchas gracias, qué cosas me dices.
      Eso pienso yo, es genial almacenar recuerdos pero el abuso al final nos impide vivir el presente.
      Me alegra muchísimo que te guste.
      Besos!!!!!!

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  11. Si lo hubieras preparado minuciosamente no podría haberte salido más bonito el relato.
    Un abrazo.

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    1. Hola!!!!!!
      Pues muchísimas gracias, me daba miedo que se notase demasiado lo apresurado, jejejeje.
      Un abrazo.

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  12. escribes genial, ya te lo he dicho muchas veces!! y hacerlo sobre la marcha tiene muchisimo merito, asi que felicidades por el resultado!!

    un beso guapa!!!

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    1. Muchísimas gracias!!!!!
      Me alegra que te guste.
      Besos guapa.

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  13. Ainsss me gustaría embotellar los bonitos porque los malos es mejor olvidarlos... Sobretodo los de la niñez y esa época de nuestra vida en que hay cero preocupaciones...

    Me encantaría poder embotellar esos momentos en que mis sobris eran bebés y despertaban a la vida... Ains el tiempo pasa volando.

    Un beso

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    1. Hola guapa!!!!!
      Si, si, los malos borrados, jejejeje.
      Los de la niñez son tan bonitos, ainnnns, y la época de cero preocupaciones...
      Los niños crecen rapidísimo, cuando miro a mis hijos me pregunto siempre cuando han crecido tanto y donde se han quedado aquellos niños con manitas regordetas a los que sacaba de la bañera y los envolvía en una toalla que parecía gigante para llenarlos de besos y achuchones.
      Ufffff, si que pasa volando si, por eso hay que aprovechar a tope.
      Besos guapa.

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  14. Respuestas
    1. Muchísimas gracias, qué bien que te guste.
      Besos.

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  15. Un relato precioso, Marigem, con una importante moraleja que tú misma nos has dado: es bonito recordar los momentos felices del pasado, pero eso no debe impedirnos disfrutar del presente. Del mismo modo hay que aceptar que los recuerdos estarán con nosotros mientras vivamos, no así los seres con los que los compartimos. Me dejas reflexionando... :)

    ¡Un abrazo fuerte y feliz miércoles!

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    1. Muchísimas gracias Julia.
      Eso creo, hay que recordar y sentir los recuerdos pero no podemos perdernos el presente, al fin y al cabo nuestros recuerdos los forma, precisamente, ese presente que se acaba convirtiendo en pasado.
      Besos y feliz fin de semana.

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