lunes, 30 de marzo de 2015

Mis traumas infantiles II

Traumas de la infancia contados con humor.

Hola!!!!!!!!!! Otro martes más me acerco a vosotros para compartir esas cosas de mi vida que en su momento me "torturaban" pero que con el paso del tiempo he llegado a encontrar graciosas y hasta me hace feliz recordarlas.

Hace algo de tiempo hice una primera parte de traumas infantiles que podéis ver aquí así que hoy os cuento alguna otra cosita de mi infancia, en esta ocasión voy a contar alguna anécdota relacionada con la limpieza, espero que os guste.

LA RAYA DEL PELO Y LAS RODILLAS TIENEN QUE RELUCIR.

Mi abuela era muy buena persona, y delicada con los niños, no era brusca, no tiraba de los papos ni nos estrujaba a lo bruto, era muy suave y delicada excepto cuando se trataba de un tema; la limpieza.

Nosotros vivíamos muy cerca de mis abuelos y pasábamos mucho tiempo con ellos, así que su manía con la limpieza la tuvimos que sufrir toda nuestra infancia.


Cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, no sé porqué, la raya del pelo no la teníamos tan blanca como ella quería,  mi madre nos lavaba y no estábamos sucias ni mucho menos, pero a mi abuela le parecía que nuestra raya no estaba lo suficientemente blanca, así que a la mínima oportunidad la veíamos sacar un pañuelo de tela del bolso, de esos blancos con flores bordadas, coger un pico del susodicho, empaparlo bien en saliva y sin que nos diera tiempo a reaccionar, con sus manos como garfios nos agarraba y frotaba con saña nuestra raya del pelo.
Por supuesto la raya no mejoraba porque era nuestro color.
Además, nuestras rodillas siempre estaban oscuras, pero no eran sucio, era porque estábamos generalmente con heridas, marcas y cicatrices de jugar y porque se nos ponían y aún ponen, más morenas que el resto del cuerpo. Pues cada vez que mi abuela nos enganchaba sacaba el pañuelo del terror y nos frotaba las rodillas con la misma saña y la misma cantidad de saliva que la cabeza, mientras repetía que las rodillas y la raya del pelo tienen que estar relucientes.
Por supuesto nos revisaba detrás de las orejas y el cuello, pero como estábamos limpias no hacía nada, y se cebaba con la raya del pelo.
Conclusión; tengo una fobia  atroz a los pañuelos de tela, los veo como instrumentos de tortura llenos de babas.

HAY QUE IR BIEN REPEINADA QUE LOS PELOS SUELTOS SON DE SUCIAS.

Realmente mi abuela decía de "gochas" que es una expresión asturiana, pero quería decir que si tu pelo no está bien tirante y pegadito a la cabeza da igual lo limpia que vayas, parecerás una sucia.
Cuando yo tenía unos seis o siete años mi abuela compró unos cepillos, uno para mi hermana y otro para mí, cuyas púas eran alfileres, pero puestos al revés.
Un día a la semana comíamos en su casa, y otras veces venía a la nuestra a la hora de prepararnos para ir al cole, y en todas esas ocasiones sacaba el cepillo y nos ponía unas coletas que...creo que nadie en España entera iba tan bien peinada como nosotras.
El proceso era una auténtica tortura, nos tiraba del pelo hasta que ya ni sentíamos la cabeza y las lágrimas nublaban nuestra visión, pasaba una y otra vez el cepillo tratando de esconder nuestra raya amarillenta y cuando nos quejábamos nos decía que los pelos sueltos eran de gochas, que no importaba lo limpias que estuviésemos si no íbamos con el pelo bien repeinado.
Conclusión; no soporto que nadie me peine, a la pelu voy en contadísimas ocasiones y generalmente a la de un primo de mi padre que me comprende y no me pega tirones, y a mis hijos los he peinado con cepillos suaves y mucho cuidado. Ahhhh, y nunca llevo el pelo repeinado y pegado, pareceré sucia pero no soporto esa sensación de tirantez.
cepillo con alfileres que mi abuela usó toda mi infancia
Este es el más parecido que encontré, el mío era mayor y con más púas, pero coincide en los colores.

LAVA BIEN ESAS MANOS QUE SABE DIOS LO QUE HAS TOCADO.

Como es lógico antes de comer hay que lavarse las manos. Pues en casa de mi abuela o en algún lugar donde estuviese ella el lavado de manos era traumático.
Mi abuelo trabajaba en el puerto y le traían de Canarias una piedra pómez que nada tiene que ver con la piedra pómez que venden ahora. Esta era verdadera roca volcánica, llena de aristas que hacía un daño horrible.
Mi abuela tenía un par de ellas en el baño de su casa y llevaba una en una jabonera para usar fuera de casa.
A nosotras, como a casi todos los niños nos gustaba ir al kiosco, comprar chuches y comérnoslas. Bueno, pues si estaba ella no nos dejaba comerlas hasta que llegábamos a casa, nos enjabonábamos bien, frotábamos a conciencia con la piedra pómez, que era una tortura horrible, y nuestras manos relucían. Y mientras lo hacíamos nos repetía que habíamos pagado las chuches y el dinero pasaba por muchas manos, que  podía haberlo tocado un vagabundo o alguien que no se lavaba.
Cuando decidimos dejar que pagara ella para no tocar el dinero y poder comer las chuches la cosa fue a peor, nos decía que no, pues acabábamos de bajar del bus y habíamos tocado la barra o el sitio de agarrarse en los asientos, y el timbre, y a saber quien había tocado eso antes.
Conclusión;
Soy incapaz de comer nada sin lavarme las manos, si estoy de excursión o algo así uso toallitas pero es que  no puedo comer sin tener las manos limpias. Las barras y timbres de los autobuses me dan asco, especialmente si las noto calientes.
Y tengo fobia a la piedra pómez, de hecho la uso para recuperar los pies después del verano y tardé mucho en encontrar una que no me recordase a las que me torturaron en mi infancia.

Bueno, pues estos eran mis pequeños traumas con la limpieza. Quiero recalcar que mi abuela era muy dulce y cariñosa, cuando se fue algo se nos fue con ella pero con el tiempo somos capaces de recordar las cosas graciosas, y os prometo que no nos reñía, no nos pegaba, nos consentía,nos escuchaba y hacía razonar hasta que había asuntos de higiene por el medio, entonces se transformaba.
Las que visteis la serie Celia seguramente recordaréis a Doña Merlucines, la señora que limpiaba todo antes de usarlo, pues mi abuela y sus hermanas eran así, lo limpiaban todo antes de usarlo, en los restaurantes limpiaban los cubiertos, vasos y platos, a veces hasta usaban los suyos que se llevaban de casa y limpiaban cualquier lugar donde se agarraban o sentarse, era algo que formaba parte de ellas y es que a veces no se daban ni cuenta.
piedra pómez que torturó mi niñez
Las que yo usaba eran aún más puntiagudas, pero esta se asemeja.

Muchas gracias por leerme y me encantaría leer algún trauma vuestro, necesito saber que no soy la única en esto y de paso intercambiamos unas risas que nunca viene mal. ¿Convivísteis con algún maniático de la limpiaza?¿Os oblagaban a vestir como vuestra hermana?¿O a comer algo horrible? Me encantaría oír vuestras historias. Un besín y nos vemos mañana con algo diferente.
Muackkkkkkkkkk.


47 comentarios:

  1. jajajajaja Marigem que bueno todo!!!! Me has hecho soltar más de una carcajada... tu abuela era la reina de la limpieza!!!

    Un besazo reina

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    1. Pero la reina absoluta,jejeje. Era muy buena y la echo de menos todos los días excepto a la hora de la limpieza y peinado,jejeje. Un beso guapa.

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  2. jajaja cojona pues si que era tremenda tu güela. A mi lo de la saliva como producto limpiador para todo también me daba asquete chica, pero lo que se estilaba en la época

    Besinosssss

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    1. Si, se estilaría pero a mí me daba un asco de morir. En lo demás era un sol y la echo mucho de menos, pero siendo menos limpia también se puede ser feliz,jejeje.

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  3. Me encanta el pañuelo de tela como elemento de tortura. Me has hecho reír mucho. Yo sinceramente no tenía a nadie así en mi infancia. Eso si, mis padres estaban divorciados, y mi padre volvió a casarse. Su mujer tenía la extraña manía de que las bragas había que lavarlas a mano. Así que ya me ves con ocho años lavando mis braguitas en el lavabo de su casa. Pero ya te digo que ahora no lavo nada a mano. Todo a la lavadora. Intento comprar prendas que no necesiten lavarse a mano, y si tengo alguna, tardo muuuucho tiempo en lavarla. No había vuelto a pensar en eso. ¿Será por aquello que no soporto lavar a mano? Un Besillo Margigem.

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    1. Jejeje, pues seguro que el trauma viene de ahí, porque esas cosas marcan.
      Mi abuela era muy buena, podía estar horas jugando con nosotras, nunca perdía la paciencia pero el tema limpieza era terrible, nunca estaba nada lo bastante limpio, ufff. Un besito.

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  4. Entiendo que le tengas manía a todo lo que signifique estar reluciente y pimpante porque esas manías de tu abuela son de las que no hay forma de soportar.
    Recuerdo alguna vez que me quisieron peinar también con el pelo tirante y lo mal que se pasaba, afortunadamente me tocó muy pocas veces y no le cogí manía al peinado, todo lo contrario, me encanta.
    Mil besos

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    1. Jejejeje, el peinado me gusta, pero en los demás, no soporto llevar el pelo tirante. Mira que era buena mi abuela, pero era demasiado limpia. Un besito Curra.

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  5. Por Dios Gema qué penita más grande!!! Jajajajaja normal que estés traumatizada xddd. Yo también iba repeinadisima y oliendo a nenuco a kilómetros. Jamás me he vuelto a echar colonia en el pelo. Un besote.

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    1. Jejejeje, otro día cuento las historias de mi abuela con la colonia, que mi hermana y yo siempre nos echábamos un montón de Barón Dandy(no sé si la conoces) de mi abuelo, así que imagínate al fregado al que nos sometía. Un besín.

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    2. Barón Dandy?? Claro que la conozco ay por dios qué penita jaja. Yo comía fatal de pequeña, odio la tapioca porque a mi abuela le encantaba ponerla en la sopa y a mí eso me daba un asco que me moría... tan gelatinoso.. puajjjjjjjj.

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  6. Ay eso me ha recordado a cuando la abuela de turno se chupada el dedo para quitarte el pintalabios que ella misma te ponía cuando te besaba tan fuerte jejeje
    Es una pena que tengas el trauma del peine porque que te pienen es un auténtico placer...
    Besos

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    1. Ayyyy por Dios, qué asquito!!!!!
      Lo del peine es trauma total, odio que me peinen.
      De todas formas mi abuela era muy muy buena y paciente, su problema era el exceso de limpieza.
      Besos guapa.

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  7. Qué recuerdos, Marigem!! yo lo de la raya en el pelo no pero mi madre utiliza la piedra pómez para "lavarnos" bien a fondo las rodillas ( imagínate cómo estarían en verano después de estar todo el día de rodillas jugando con las amigas,ejejj). En mi casa no tuvimos calentador de agua hasta que yo tenía 10 años pero eso sí, todos las noches tocaba una limpieza a conciencia en el baño muy grande que era el de recoger la ropa limpia. Bss:)

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    1. Jejejeje, nuestras rodillas sufrían la piedra pómez en casa pero fuera, cuando reparaba en ellas tocaba pañuelo con babas,jejeje. Un besín y me alegra haberte despertado recuerdos.
      Por cierto, que limpia era la gente antes, yo no soy tan meticulosa no de lejos,jajaja.

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  8. Cuanto he visto la foto de ese cepillo me ha asaltado mi trauma de la infancia. Mi madre,como yo, siempre ha sido poco mañosa peinándome, pero dos de mis tías eran verdaderas artistas haciendo trenzas espigas y cosas variadas. Una de ellas era un primor y la mujer más cuidadosa del mundo. Pero la otra... le ponía mucha voluntad pero hacía tanta fuerza y trenzaba el pelo tan tenso que siempre acababa con los lagrimones caídos del daño que me hacía y lo fuerte que le clavaba el peine.¡Ay, qué malos recuerdos!

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    1. Jejejej, no sé que es mejor, tu madre que no sabía, tu tía la primorosa y delicada o la primorosa con manos asesinas,jejeje.
      Hay que vivirlo para saber lo que se sufre cuando te tiran así del pelo y nos caen lagrimones. Un besín.

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  9. Mi abuela pringaba la toalla con colonia de limón de Avon para lavarnos la cara. A menudo también hacía lo propio con los ojos, de rebote.

    Besos

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    1. Ayyyyy la colonia de Avón de limón. Tengo que hacer un post de colonia, ya dije arriba que a mi herman y a mí nos daba por llenarnos de Barón Dandy(colonia de hombre fuerte fuerte de antes) y mi abuela nos metía unos fregados con colonia fresca, ufffff. Un besín.
      Jejejejeje, lo de los ojos ya es tortura.

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  10. Jajaja que peligro tenia tu abuela!a mi siempre me cortaban el pelo cortito como si fuera un niño para que me creciera mas fuerte,un horror,ahora también odio las peluquerías,jeje,besos

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    1. Jejejejeje, sí que lo tenía.
      Ayyyy antes que manía con cortar para fortalecer, pobres niñas!!!!! Un besito.

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  11. jijiji, fobia al pañuelo, no me extraña; no había escuchado nunca esto de la raya blanca del pelo.
    Bueno, lo que yo si encuentro razonable es lavarse bien las manos antes de comer ya que es cierto que no sabes lo que te vas a comer, jeje,

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    1. Lo de la raya yo creo que lo inventó mi abuela porque a día de hoy la tengo normal,jejeje.
      Lavarse las manos si, pero aquello era una desinfección en toda regla,jajaj. Un besín.

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  12. Todavía me duele la cabeza de como me rallaba el pelo mi madre para ponerme la típica cola de caballo y ese cepillo de alambre lo odio! Un besín guapa.
    http://www.solaanteelespejo.blogspot.com.es/

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    1. Jejejeje, veo que fuimos unas cuantas las damnificadas con los pelos,jajaja. Unbesín.

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  13. Jajaja, me parece que la que tenía un trauma con lo de la limpieza era tu pobre abuela ¿no?. Que obsesión!! jajaja. Yo no recuerdo ningún trauma en especial, lo que supongo que es bueno ¿no?, jejeje. Un beso!

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    1. Jejeje, si lo de ella con la limpieza era ya casi trauma. Y mira que era cariñosa pero la higiene lo primero. Un besito.

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  14. lo del pelo suelto es 100% mi abuela. esta obsesionada (hasta el dia de hoy) en que lleve el pelo recogido!! un dia me hizo una coleta con una goma de pollo, no veas que dolor para quitarla luego jajaja

    me ha gustado el post! un besito guapa!

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    1. Jejejej, es que las abuelas y el pelo son terribles,jejeje. Besos.

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  15. Muy gracioso el post 100% autentico jajaja. Besitossssss

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  16. jajaja, muy bueno Marigem, yo no recuerdo ningún trauma de este tipo, lo único que me tenia negra era un tío que cada vez que me veía me cogía de la barbilla y me decía "Hay garbancito" y yo lo odiaba, no por lo de garbancito sino porque me dolía un montón, jajaja. Besos

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    1. Jajajaja,es que la gente cree que los papos y la barbilla pueden estirarse hasta donde quieran ellos,jajajaja. Un beso.

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  17. Yo todavía no estoy en ese punto de recordar mis traumas infantiles con cariño, supongo que me quedará ya poco, porque en mayo cumplo 30. Te cuento uno: yo era muy mal comedora de pequeña. No me atrevía a probar alimentos nuevos y comía muy despacio, hasta lo que me gustaba (esto con más motivo, porque me gustaba saborearlo). Mi abuela materna me preparaba la comida que a mí me gustaba (sopitas, carne tierna, hervido sin hilos...) y me dio de comer hasta que yo tendría unos 7 años o así mientras yo me entretenía con la tele. Me encantaba que me diera de comer (yo le llamo "empapusar"). Pero mi familia paterna no me consentía tanto. Exceptuando contadas ocasiones, los niños comían lo mismo que los mayores. Y además no se podía hablar en la mesa y había que comer deprisa. Total, que se pasaban dándome prisas desde que me sentaba a comer (tengo el "cooome, coooome, coooome metido en las orejas". Así que yo me ponía nerviosa y se me cerraba el estómago. Mi madre incluso me llevó al pediatra porque se pensaba que yo tenía anorexia. Pero yo luego bien que me preparaba mis bocadillos a escondidas. Y cuando iba a casa de mi abuela materna me ponía las botas!! Recuerdo que una compañera mía del instituto tenía bulimia y leí sobre el tema de la anorexia gracias al libro "Campos de fresas" de Jordi Sierra y Fabra (dedicado y todo que lo tenía). Fue un libro que me leí muchas veces porque me sentía identificada con la chica. No porque no quisiera comer, sino porque se sentía muy sola. Las comidas con la familia de mi padre eran toda una tortura para mí. Hasta mis primos me daban prisas o me robaban la comida del plato. Cuando no me gustaba vale, pero la paella sí que no. Yo por las pelotas o el hígado mato! Mis primos estaban super gordos y a mí me daba asco verles comer con tanta ansia. Repetían y todo mientras yo seguía con mi plato (defendiéndolo a muerte). Luego encima me castigaban sin postre.
    Visto en perspectiva, la familia de mi padre no pegaba conmigo ni con cola. No es que fueran mala gente, pero sí distintos a mí. Posiblemente por eso me sentía fuera de lugar con ellos.
    Vaya historia que te he soltado, pero en fin, espero que te resulte curiosa. Un abrazo!

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    1. Te leo y pienso en mi hijo que le di de comer hasta bien mayor porque no probaba ni le gustaba nada(y ahora que es mayor tampoco ha mejorado demasiado,jejeje).
      Yo eso lo he vivido porque en lugares con mucha gente siempre le apuraban y el coooome lo tengo yo en la cabeza.
      Hay gente que piensa que los niños son máquinas y hay que comer en silencio, deprisa...no son malas personas pero como bien dices, distintos.
      Muero de envidia!!!! Campos de fresas dedicado!!!!! Nuestro ejemplar está todo ajado de lo mucho que lo hemos releído, fue un libro que tuvieron que leer mis hijos en el cole y nos gustó tanto que es uno más de la colección.
      Y me encantan los comentarios largos así que cuenta todas las historias que quieras, yo feliz.
      Besos.

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    2. Me encanta ese libro. Aunque cuenta que la chica tenía bulimia y es un fallo. Sus síntomas son de anorexia purgativa . La bulimia no produce bajo peso. Lo peor es que el libro ya no lo tengo. Se lo dejé a una amiga y ya no me lo devolvió. Luego perdimos el contacto y ya he perdido la esperanza de encontrar el libro. No vuelvo a dejar ningún libro a nadie.
      Qué bien que te gusten las historias largas! Porque me suelo enrollar bastante y a veces hasta borro los comentarios antes de publicarlos.
      Un beso!

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    3. Yo lo dejo todo, no soy egoista con nada excepto con una cosa...mis libros. Es que me ha pasado, no me han devuelto algnos o me los han devueltos hechos un asco y da una rabia, grrrr. Un besito y me encantan las historias largas así que comenta todo lo que quieras que yo feliz. Besinos guapa.

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  18. Ains qué ternura me ha dado este post, recordando a las abuelas y sus manias. Yo también he sufrido alguna, jeje. Un besote guapa

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    1. Me alegra mucho que te dé ternura, de verdad. Un beso y la verdad es que las manías eran tela pero yo la echo muchísimo de menos. Besos.

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  19. Ay esa abuela que casi os arranca el cuero cabelludo y el pellejo!!! JA ja ja....seguro que la recuerdas con muchísimo cariño, a que sí?? Impresionante documento. No me extraña que cepillo del pelo, pañuelo de tela y piedra pomez sean instrumentos de tortura para ti!! Un beso

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    1. La verdad es que la recuerdo con muchísimo cariño, era demasiado relimpia, eso sí, pero en lo demás era tan tan tan buena que la echo de menos todos los días. Besos.

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  20. Jajajajajaj lo que me has recordado esas coletas estiradas que me hacía mi madre, estaba intacta todo el día y ayyyyyy como quedara un pelo tirante...qué dolor!!! jajajajaja

    Por cierto, has cambiado la imagen no!!?? me gusta!!!

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    1. Las coletas estiradas eran una tortura, no se me ocurre otro nombre,jejeej.
      Sí, he cambiado algna cosita, nada definitivo aún pero bueno, poco a poco. Besos.

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  21. Jaja, bueno mujer... algunas cosas veo que no las has superado.. jaja

    Lo de la raya del pelo eso es muy fuerte no? cómo la vas a tener sucia? jaja

    Ah y lo de tocar los timbres y las barras a mi también me da un poco de asquete..

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  22. Jajajajaja que miedo, no me extaña, nunca habia oido que se podia tener sucia la raya del pelo, yo recuerdo los tirones que me daba mi madre al peinarme, yo siempre lloraba y cuando se cansaba de los enredos me llevaba a la peluqueria y me cortaba el pelo cortisimo de ahi creo que nunca he sido capaz de cortarme el pelo tan corto de adulta.
    Odiaba las coletas que no te dejaban ni parpadear de lo tirantes que estaban, yo a mi hija nunca le recogi el pelo cuando mi suegra le hacia coletas buuuuuuf que rabia, pero para mantener la paz hay que callarse.
    No me despido que voy de tour por los post jejeje

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  23. Aun recuerdo la primera parte así que en cuando vi que había una segunda parte no me lo pensé dos veces para leerlo ja ja ja
    Esos si que son unos grandes traumas, en mi caso nunca llegué a pasar por eso, mis padres y mi abuela eran del parecer de que mientras me cambiara de ropa a diario y me lavara las manos antes de comer, todo bien. No sabía que se usaran piedras pómez para el lavado de manos y en ese caso comprendo a la perfección el trauma ante algo así, yo hubiera reaccionado igual.
    Te comparto uno de mis traumas de la infancia: Había un programa que creo que se llamaba "Ripley, aunque usted no lo crea", el programa era entretenido pero por alguna razón la introducción me daba un miedo enorme y jamás entendí la razón de ello, creo que debía ser por la música acompañada con las imágenes, la cuestión es que cada vez que ese programa empezaba cambiaba de inmediato el canal para ya no verlo ja ja ja
    ¡Un saludo!

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  24. Me ha encantado tu entrada, Marigem, me ha parecido de lo más entrañable (y también divertida, confieso que me he reído en varias ocasiones con tu forma de decir las cosas) :)

    Las costumbres de tu abuela eran en realidad muy saludables, lo que pasa es que quizás un poco llevadas al extremo para niñas pequeñas como érais vosotras. Yo la entiendo quizás porque soy un poco maniática con ese tema también. Ni te imaginas la de veces que me lavo las manos al cabo del día y lo escrupulosa que soy!!

    Por otra parte yo no conocí a mi abuela materna, que al parecer era encantadora, pero sí a mi abuela paterna, que desde luego no era "muy" encantadora. Qué gran suerte tuviste tú con la tuya!! :)

    Gracias por este ratito y estas risas.

    Un gran abrazo y feliz tarde de sábado!!

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