viernes, 5 de agosto de 2011

Una pequeña reflexión


Una reflexión muy personal sobre infancia y felicidad.

Hola a todas, chicas,¿que tal estáis? Bueno, como siempre, espero que bien y disfrutando todo lo que se pueda del veranito.
    Hoy, más que anécdotas o ideas, quería hacer un poco de reflexión acerca de la manera de disfrutar de la infancia de nuestros hijos, sobre todo cuando tenemos poco dinero. En mi humilde opinión, creo que lo más importante es buscar esas pequeñas cosas que nos hacen la vida más feliz y encontrar la manera de salir a la calle con ellos sin gastar, pero claro, sin que se note que queremos salir sin gastar. Vale, vale, me explico porque dicho así suena a tontería.
   Yo conozco a bastantes personas que cuando tienen poco dinero disponible para salir se quedan en casa porque saben que si van a  algún sitio con sus hijos, éstos seguramente les van a pedir que les compren algo. En una entrada que tengo más atrás, cuando hablo de un día que fuimos a coger moras, explico que a mí también me ocurre lo mismo si me quedo en la ciudad. Por desgracia, el concepto de sacar a un niño a pasear a veces, muchas veces más bien, incluye kiosko, helado o algún otro gasto. Por eso lo ideal es buscar opciones que no inciten a gastar, pero haciendo ver a los niños que es algo divertido y presentándoselo de forma atractiva para que les apetezca ir.
  En casi todas las ciudades tenemos algunas actividades gratuitas, actuaciones de magos o payasos, títeres, actuaciones en la calle de grupos de música. Una buena idea es enterarse de antemano de esas actuaciones, por ejemplo mediante Internet, y luego hablarles a los niños de ellas con entusiasmo, para que quieran ir. Aquí en mi ciudad hace ya años que hay actuaciones en la calle muy variadas, y durante el invierno obras de teatro gratuitas, así que hay bastante para elegir.
    Si nosotros les decimos lo divertido que va a ser, en lugar de lamentarnos delante de ellos por tener que “tragarnos” una obra infantil en lugar de sentarnos en una terraza, seguro que ellos van con ilusión. Y claro, para completar debemos llevarles la merienda y agua de casa, para que no nos pidan nada y tengamos que decirles que esperen hasta que lleguemos a casa porque se nos ha “olvidado” coger dinero.
    Si vivimos en un sitio con playa, yo recomiendo ir todo lo que se pueda, ya que es algo que solo podemos hacer en verano y en cambio otras cosas podemos dejarlas para el invierno. La playa es la solución ideal, puedes pasar toda la tarde, los niños no se aburren porque si se cansan de la arena pueden ir al agua y cuando cansen del agua volvemos a la arena. Y los juguetes de playa pueden usarse más de un verano, así que son todo ventajas. Y claro, si se lo enfocáis de manera divertida, y si en lugar de decir;           - hoy tengo poco dinero así que vamos a la playa, - les decimos algo así como; - ¡Qué día tan bonito! Hoy podemos ir a la playa y merendamos allí para que te puedas bañar más tiempo, - ellos irán encantados. Y si el día está realmente bueno podemos llevar hasta la cena, los duchamos en la misma playa y llegan a casa cansados pero felices y listo para ira la cama. A lo mejor os parezco una tonta, pero yo disfruto mucho preparando todo lo que voy a llevar a la playa, y mientras voy llenando mi bolsa me imagino lo bien que lo vamos a pasar.
     Aquí en el norte tenemos el problema del mal tiempo. Si el día está malo, parece que ya implica un gasto porque claro, tienes que ir al cine (realmente prohibitivo, o al menos aquí es carísimo), o a una cafetería, lo que implica gastar y tampoco soluciona porque un niño no aguanta una tarde entera en un bar. Yo para esos días siempre he buscado distintas alternativas. Si el día está nublado pero no hace frío, suelo ir a algún merendero o área recreativa cercana, cargada con balones y juguetes para pasar toda la tarde fuera, y en otras ocasiones hacemos algunas de las sendas verdes que hay en la ciudad, pero el lugar de hacerla andando la hacemos con bici, para variar un poco y de paso hacemos todos ejercicio. Los niños en general disfrutan mucho andando en bici, e incluso, si alguno no tuviera bicicleta, pueden ir en patines o patinete, el caso es darle a la excursión otro aire. Y por supuesto, llevamos merienda y a veces, también la cena. Y si no os apetece hacer ejercicio, podéis buscar algún parque de esos a los que nunca vais y que solo por la novedad, suelen gustarles y pasarlo muy bien. Cuando mis hijos eran algo más pequeños, los he llevado en alguna ocasión a parques a los que normalmente no iba porque hacía mucho calor, o porque eran muy pequeños, bueno, eran parques a los que no iba por diversas razones, y el día que los llevaba disfrutaban como si los hubiera llevado a un parque de atracciones, pero claro, primero, antes de salir de casa les hablaba de él con entusiasmo, aunque sin exagerar para que no se llevaran un chasco al ver un parque pequeñito. Y muchas de esas veces traíamos para casa hojas o alguna piedra y así podíamos hacer alguna manualidad porque claro, esos días volvíamos más temprano que los días de playa o área recreativa.
    Si llueve o está frío, es más difícil encontrar algo que hacer. Lo ideal en estos casos es enterarse de los días gratis de los museos de la ciudad y de las exposiciones que pueda haber interesantes. Cuando ya sepamos lo que hay gratuito, buscamos algo que les guste, porque es cierto que un niño pequeño en un museo puede llegar a aburrirse mucho. Si sabéis de alguna exposición que sea interactiva y que los niños puedan participar, ya sea haciendo manualidades o tocando algún botoncito en alguna de las piezas a exponer, depende, llevadles porque esas cosas suelen gustarles. Y si el museo es de pintura, por ejemplo, yo lo que hacía era informarme bien de lo que había para ver y en lugar de obligarles a verlo todo les enseñaba solo lo más interesante y les contaba lo que yo sabía con palabras fáciles de entender, huyendo de las visitas guiadas que a los niños pequeños les cansan demasiado.
     Yo creo que por poco dinero que se tenga, y hablo por experiencia, a los niños hay que darles una infancia lo más feliz posible, y hacerles ver lo bien que nos lo pasamos aunque salgamos sin gastar. Por supuesto, si otro día podemos, nos vamos a tomar algo a algún sitio, o compramos unos helados, pero creo que debemos hacerles ver que el hecho de haber gastado dinero no hace que ese día sea mejor que el día en que no hemos gastado. De hecho, mis mejores recuerdos son de días en los que no gasté demasiado o más bien nada, pero que al final son días  llenos de risa y alegría.
    Como hoy estoy reflexiva, me he acordado de mis abuelos. Cuando ellos se casaron no tenían nada, pero nada de nada, y cuando tuvieron a sus dos hijos su situación seguía siendo muy precaria con una guerra aún en el recuerdo cercano, y aún así, jamás perdieron la ilusión. Mi madre siempre recuerda la infancia tan feliz que tuvo a pesar de las dificultados. Ellos casi siempre estaban sin dinero, pero jamás se quedaron en casa. Salían todos los días, y por el verano, muchas de sus excursiones consistían en lo que ellos llamaban amortizar, que no era otra cosa que de la que paseaban recogían piñas y leña para tener con qué encender la cocina en invierno, o moras para comer, o castañas, o incluso manzanilla para tener en casa. Esos días, además de coger algo para mejorar un poco su calidad de vida, estaban todos juntos y hablaban, y eso en el fondo es lo que yo pretendo, en lugar de ir cada uno con su mp3 y los niños jugando a la consola. Juntos pero ignorándonos unos a otros. Yo creo que el aire libre y la comunicación son una estupenda base, eso y buscar excusas para estar juntos.  Muchas veces, como siempre digo, hace más el que quiere que el que puede.
   Así que ya lo sabéis, demostrad alegría por el simple hecho de poder disfrutar de una tarde con ellos, da igual donde vayamos, y aprovechemos los momentos que el tiempo vuela y cuando queramos darnos cuanta nuestros niños ya han crecido y al final lo que queda son esos instantes que hemos compartido.
     Bueno chicas, creo que por hoy ya os he aburrido bastante con reflexiones y melancolías, así que os dejo, y mientras, sigo reflexionando. Y espero, a pesar de la melancolía, haber dado alguna idea para hacer cosas divertidas sin gastar.
La foto que os pongo es un busto del hijo de Cousteau, y es una maravilla, está puesta en una roca y es impresionante. Espero queos guste y que vayais a verlo. Mil besos y abrazos para todas.

5 comentarios:

  1. Q linda eres Mara, tu blog esta lleno de aprendizaje, me gusta leerte porque aunque estemos al otro lado del mundo, es bueno saber que hay mujeres tan buenas como tú

    ResponderEliminar
  2. Hola, encantada de conocerte, gracias por pasarte por mi blog,ya me diras que tal te sale el pan. Y de modesto el blog nada, me parece muy interesanta y mas esta entrada yo tambie tengo dos hijos y muchas veces no sabes donde ir sobre todo en invierno, nos vemos un besico de una mañica.

    ResponderEliminar
  3. Gracias a las dos por vuestras palabras y en cuanto haga el pan, te cuento.Besinosssssss.

    ResponderEliminar
  4. como siempre muy acertada,los niños de hoy en dia (y creo que no exagero nada)son muy materialistas,pero creo que la culpa es nuestra,que nos parece que todo se arregla con dinero

    ResponderEliminar
  5. Yo entiendo que intentemos arreglarlo todo con dinero, pero si no abunda debemos buscar otras opciones y a la larga creo que es mejor así. Espero que estas reflexiones puedan ayudar un poquito a alguien.Te leo María Luisa.

    ResponderEliminar