jueves, 21 de julio de 2011

cena sorpresa e inesperada

¿Nunca os ha pasado que vuestro marido ha llegado, a dos días de cobrar, diciendo que ha invitado a ese compañero de trabajo fisgón y cotilla a cenar a casa?
   Bueno, pues mientras tengáis unos seis disponibles, aún podéis salir del paso sin que ni él ni la bruja de su esposa se den cuenta de que estás en números rojos.
  El primer paso es revisión a la nevera y despensa. Si tenéis un buen vino guardado para Navidad, lo siento, pero es el momento de hacer de tripas corazón y sacarlo. Si no es así, mi consejo es que compréis uno medio decente pero barato y lo sirváis en una jarra, para que ella no pueda decir-¡Ah, si, este vino lo vi yo de oferta en el Lidl!-
Con la bebida solucionada, toca inventar un menú que parzca sofisticado.
  La vez que yo me vi en un caso similar tenía en casa dos latas de bonito y salsa de tomate, así que se me ocurrió hacer canelones. En el Corte Inglés tienen unas láminas, concretamente veinte, por sesenta o setenta céntimos, y no hay que cocerlas, solo remojarlas, así que al menos el segundo plato ya lo tenía.
Esa misma tarde preparé el relleno, que realmente no fue ni relleno, pues poché cebolla con ajo, le añadí el tomate, todas las especias que encontré, que creo que eran orégano y albahaca, aunque no estoy muy segura, y rellené los canelones. Luego hice una bechamel con un poquito de leche y un poco de harina, los cubrí y los dejé en el horno para gratinar en el último momento.
    La verdad es que en esta receta apenas hice inversión, y además, aparté un poco de bonito para preparar algún entrante. Cociendo un huevo(solo uno) y una patata en trozos pequeños(solo una también), preparé una ensaladilla muy básica, y la coloqué en unas tartaletas del Eroski que no me llegaron al euro. Las dejé puestas en una bandeja bonita y las metí en la nevera. Además, cogí el famoso pan de molde del día a sesenta cts, le puse lechuga en juliana en el fondo, unas rodajas de tomate, mahonesa y un poco del bonito que había apartado y así preparé un sandwich vegetal. Una vez hecho lo partí en cuatro triángulos, y éstos en otros cuatro y ya tenía minicanapés. Usando más pan de molde lo cubrí de un paté a las finas hierbas que había de oferta en Día, y en lugar de hacer triángulos, aunque parezca un desperdicio, lo corté con un vaso de chupito y me quedaron unos minicanapés redondos muy chulos. Así que en un plato redondo, y aprovechando una oblea de esas de papel con puntilla que me había entrado con una tarta que me habían regalado, combiné los triángulos vegetales con paté, y los reservé para sacarlos con las tartaletas. Ahora solo me quedaba el primer plato, así que me tiré a lo barato. Por un lado hice un puré de zanahorias, pues me había costado 65cts la bolsa, por otro un puré verde, de igual de qué, yo lo hice de guisantes porque estaban de oferta, pero pueden ser de brócoli o de judías verdes, y por último un pure de patata y calabacín.
Cuando los tres estén hechos, los echas en el plato con una jarra o una garcilla, cubres la mitad con el de zanahoria, y en la otra mitad, procurando que no se mezclen, pones la mitad del verde y la mitad del blanco. Y para adornar puedes poner una ramita de perejil o una flor de zanahoria, depende de lo mañosas que seamos.

Veamos, tenemos los entrantes por menos de dos euros porque el bonito,las patatas y los huevos ya los teníamos. El primer plato no ha pasado del euro cincuenta, tirando alto, y los canelones unos sesenta céntimos porque teníamos el atún.
Para postre hay muchas ideas, pero al tratarse de una cena a mí me gusta la fondue de frutas. En algún palo de esos que venden para brochetas o los que tengáis para pinchos morunos, ensartáis trozos de fruta. Yo, como estaba ultrapobre, me fui a un super para servirme yo misma porque me daba rabia comprar en la frutería un plátano. Y en el super compré un plátano, cuatro, pero cuatro, fresas, una pera y creo recordar que una manzana. Esa fruta la cortas en trocitos y la ensartas jugando un poco con los colores para que quede bonito.
   Las brochetas  las dejas en una fuente y en un cuenco un poco profundo echamos chocolate de fundir. Y por supuesto, preparamos un café, y si tenemos algún licor reservado, otra vez a sacarlo, y si no, simplemente decimos que a nosotros no nos gusta nada que lleve alcohol.
Cuando tengamos los purés servidos y en la nevera para meter al micro en cuanto lleguen, los entrantes también en la nevera, los canelones en el horno y las brochetas montadas ponemos la mesa con esmero. Si vivís en una ciudad que tenga espacios abiertos cerca, podéis coger un ramo de flores. Yo cogí margaritas blancas bastante grandes y con helecho hice un centro de mesa bastante aparente. Y sacais la cubertería, la vajilla o lo que tengáis. Incluso, si no hay bastantes platos iguales podéis ponerlos dos a dos.
Y luego, a arreglarse. Yo tuve que sacer un vestido del año de la repera pero con una chaqueta de mi hija di el pego, y el perfume era una muestra que había pedido por Internet, así que no pudieron objetar nada.
La verdad es que cuando supe que tenía semejantes invitados y yo sin dinero apenas quería cargarme a mi marido, pero luego, tod salió bien y a veces es verdad qe con esfuerzo e imaginación se resuelven las cosas.
Bueno, otro día cunto más trucos, y no solo de preparar fiestas o comidas, aunque parece que es lo que más hago.

2 comentarios:

  1. Pero que buenas ideas! me ha llamado mucho la atención lo de los pures, tiene que quedar muyy muy bien a ver si lo pruebo, aunque espero qe mi novio no me haga eso nunca porque lo meto a la sartén y lo cocino a él jaja un besito ^^

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  2. Sí la verdad es que queda muy bien, y lo mejor es que da poco trabajo y es barato, que siempre suele ser mi mayor problema.

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